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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 343

Todos ellos solo habían tomado dinero para hacer un trabajo. Mientras los escuchaba hablar, Maddox ya había enviado a alguien a investigar. Pero, como era de esperarse, no encontraron nada.

Ahora que el rastro se había enfriado, los ojos de Johnathan eran lo suficientemente afilados como para cortar hielo. Maddox habló:

—Seguiré investigando.

Esto no podía quedarse así. Además, ese tipo de droga no era algo que una persona común pudiera conseguir. Para ser honesto, la primera persona que vino a la mente de Maddox fue Shane. Las cosas entre Johnathan y Shane habían estado tensas últimamente, tanto que incluso habían enviado a Shane lejos. Si alguien tenía un motivo para vengarse, era él.

Johnathan no dijo nada, solo se quedó mirando a los tres. Maddox parecía querer decir algo, pero en ese momento no tenía derecho a opinar. Al final, mantuvo la boca cerrada.

Justo entonces, sonó el teléfono de Johnathan. Era Draven.

—Sierra despertó.

Esas palabras bastaron para que Johnathan dejara de lado todo lo demás. Se dio la vuelta y se dirigió directamente hacia el estacionamiento del hospital. Al acercarse al vehículo, clavó su mirada glacial en los tres sospechosos y declaró con una voz que no admitía réplica:

—No quiero volver a verlos en Ciudad Capital. Jamás.

—Yo me encargo de eso —respondió Maddox inmediatamente.

Solo después de que Johnathan desapareciera de su vista, Maddox logró recuperar el aliento. Había estado convencido de que esos tres hombres estaban condenados a muerte. Sin embargo, Johnathan había demostrado ser más calculador de lo que esperaba. Por supuesto, también existía la posibilidad de que estuviera tejiendo una red mucho más amplia y compleja. Conociendo la naturaleza meticulosa de Johnathan, esta última opción parecía considerablemente más probable.

Johnathan regresó a toda prisa hacia la habitación del hospital. Para su alivio, Sierra estaba completamente despierta y su semblante lucía notablemente mejorado. En el instante en que sus ojos se encontraron, Sierra extendió instintivamente la mano hacia él. Johnathan se aproximó de inmediato y entrelazó sus dedos con los de ella, apretándolos con firmeza protectora.

Quinn los siguió al interior. Al percatarse de que Sierra había despertado, su expresión se llenó de pesar:

—Lamento profundamente haber regresado tan tarde.

Su rostro reflejaba una miseria absoluta. Sierra negó con la cabeza en un gesto tranquilizador, antes de preguntar:

—¿Lograron descubrir quién me administró la droga?

Draven no había anticipado que esa sería su primera pregunta:

—Deberías concentrarte en recuperarte. Deja que nosotros nos ocupemos del resto.

—Necesito saberlo —insistió Sierra con determinación.

Sierra comprendía perfectamente sus buenas intenciones. Querían protegerla de cualquier recuerdo desagradable o traumático. No obstante, ella había sido la víctima directa de aquel ataque. Tenía derecho a conocer exactamente qué había ocurrido.

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