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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 336

Muy pocas personas sabían que Shane estaba siendo enviado lejos, y Wayne era una de ellas. Cuando recibió las noticias, solo dijo una cosa:

—Lo calculó todo.

Johnathan no había elegido suprimir directamente a Shane. En cambio, había pasado por Jade, lo que frustraría a Shane aún más. Después de todo, la persona que Shane más odiaba... probablemente era Jade.

Si esto hubiera sido sobre cualquier cosa menos una mujer, Wayne podría incluso haber elogiado la estrategia de Johnathan. Pero al final, todo esto comenzó porque Shane desarrolló sentimientos por Sierra.

Wayne se frotó las sienes, le dolía la cabeza. Entonces ordenó a alguien que trajera a Quinn. Quinn no se estaba quedando en la vieja propiedad. Había sido arreglada para vivir en una pequeña villa al pie de la montaña y estaba cooperando activamente con su tratamiento.

Cuando vio a Wayne, se veía visiblemente alterada, como si estuviera asustada y abrumada. Wayne la miró y dijo secamente:

—Suficiente. No necesitas fingir frente a mí.

Wayne conocía perfectamente la naturaleza de Quinn. Solo alguien con verdadera astucia podría haber manipulado tan hábilmente a su nieto.

A pesar de sus palabras, Quinn continuó fingiendo inocencia. Sin embargo, un observador atento habría percibido la ligera crispación de sus músculos faciales. Wayne reconoció su vigilancia y decidió no forzarla a abandonar la máscara. Se limitó a declarar:

—El origen de esa pequeña no me concierne, pero quien aspire a liderar la familia Wynn no puede cargar con una hija ajena.

Sin más explicaciones, hizo señas para que la acompañaran hasta la puerta. Quinn bajó la vista y esquivó todas las miradas, pero tras esa aparente sumisión se escondía una mente que calculaba cada movimiento.

Mientras tanto, en la mansión Goodman, los centinelas montaban guardia en el pasillo mientras el personal doméstico recogía las posesiones de Shane. Desde su silla de ruedas, él contemplaba el espectáculo con desprecio glacial.

Jade apareció en el umbral, despachó al personal con un ademán y enfrentó la mirada de su heredero.

—Tu ausencia se ha prolongado, pero los problemas que has generado... además, tu estado de salud es preocupante. Una temporada lejos te haría bien. Espero que lo comprendas.

—¿Comprender? —Shane soltó una risa áspera—. Por supuesto. Las órdenes del tío son sagradas.

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