Johnathan volteó la cabeza para mirar a Wayne. Wayne siempre había sabido sobre la existencia de Quinn, pero esa conexión solo se había extendido a saludos navideños y formalidades.
En ese entonces, cuando la madre de Johnathan quería hacer a Quinn su ahijada, la familia Wynn se había empeñado completamente en oponerse. Viendo a Johnathan mirar, Wayne soltó un suspiro.
—La gente se ablanda con la edad. Vi crecer a esa niña. Escuché que no le está yendo bien estos días. Si puedo ayudar, lo haré.
Si cualquier otra persona hubiera dicho eso, Johnathan podría haberles creído. ¿Pero viniendo de Wayne? Ni una sola palabra sonaba verdadera. Había sido enseñado por el viejo por varios años: conocía su temperamento por dentro y por fuera.
En la mente de Wayne, nada importaba más que la gloria de la familia Wynn. Entonces, ¿qué realmente quería que Quinn hiciera?
Johnathan enterró sus sospechas y asintió como si nada estuviera mal.
—Hay más especialistas aquí en el lugar del abuelo, y con gente familiar alrededor, se recuperará más rápido también.
Una vez que los arreglos para Quinn fueron hechos, Johnathan finalmente se fue. «¿Qué quiere el viejo con Quinn? ¿Está tratando de usarla como palanca contra mí?»
Johnathan no podía descifrar cuál era el ángulo de Wayne. De vuelta en la vieja propiedad, incluso el mayordomo se veía desconcertado mientras se volvía hacia Wayne.
—Esa mujer tiene bastante ambición. ¿Realmente vas a traerla a la familia Wynn?
—Una pieza de ajedrez no tiene valor inherente, depende de cómo se use. Úsala bien, y es una pieza poderosa —respondió Wayne calmadamente.
No le había agradado Quinn desde el primer momento que la vio. Tan joven, pero tan calculadora. Sabía exactamente cómo sacar provecho de sus ventajas. Cuando la madre de Johnathan murió y él cayó en la desesperación, Quinn se había deslizado hacia ese vacío y se había labrado un lugar para sí misma. Cuando Wayne se dio cuenta, ya era demasiado tarde: Johnathan la protegía ferozmente. Ya no podía tocarla.
Así que había encontrado otra alternativa. Forzó a Quinn a marcharse, le prohibió regresar jamás. Durante años, no había interferido en su vida. Y sin embargo, se las había arreglado para volver a escabullirse. Incluso había venido a visitarlo la última vez.
Bastó una mirada para darse cuenta: Quinn se había vuelto aún más peligrosa de manejar. Originalmente había planeado eliminar esta amenaza oculta de una vez por todas, pero ahora... había cambiado de opinión.
El jefe de la familia Wynn no podía permitirse tener una debilidad. Siempre le había agradado Sierra —era una buena muchacha—, pero su influencia sobre Johnathan era demasiado profunda. Por eso Quinn estaba ahora de vuelta en el juego.
Johnathan no tenía idea de lo que el anciano estaba tramando. Pero había prometido encargarse de Shane, y no se demoraría. Así que fue a visitar a Jade de la familia Goodman.
Cuando se encontraron nuevamente, la actitud de Jade era gélida, completamente diferente de la vez anterior.
—Johnathan, has estado muy ocupado últimamente. ¿A qué vienes a dar órdenes ahora?

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