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La esposa secreta del CEO romance Capítulo 178

MLO & REGINA

Avanzó hacia el balcón, con las dos copas en su mano, alcanzando a Regina que lo esperaba semi recostada en un sillón amplio de dos cuerpos, embebida en la imagen de la noche estrellada que daba un marco espectacular al momento. La contempló en silencio por un momento, con ternura y avidez, apreciando su bello rostro iluminado por una sonrisa en su rostro relajado.

Bajó su vista para apreciar el escotado vestido de tela suave y mórbida que transparentaba cada una de las curvas de esa silueta que lo enloquecía y ya conocía de memoria. Trago grueso, emocionado al pensar que este instante representaba la perfección. Ella en su casa, en su cama, en su vida. Él dueño de su tiempo y de su amor.

El camino que había elegido, que había abrazado con devoción, Regina aceptándolo a su lado, eso era la felicidad. ¡Cuánto se había engañado todos esos años en los que creyó que vivir consistía en gobernar las empresas con mano firme y sostener un imperio económico! Nada de eso lo había hecho realmente feliz o completo.

Lo podía reconocer ahora que tenía a Regina a su lado. Agradeció haber tenido la suficiente entereza como para percatarse a tiempo del error que cometía. Fue la fuerza y la convicción de Regina la que lo hicieron despertar. La ayuda invaluable de sus hermanos había logrado que, una vez que pudo verbalizar que la amaba y no quería perderla, la recuperara. Había encontrado su perdón y su amor a manos llenas. Ella se dio vuelta y le sonrió, extendiendo su brazo para tomar la copa.

—¿Por qué brindamos? Y no es que no crea que tenemos muchos motivos, amor.

—Por nosotros. Por este amor que crece cada día.

—No puedo dejar de reconocer que cada vez hablas más dulce—

Sonrió emocionada, haciendo un gesto para que él se sentara a su lado.

Él lo hizo, y la tomó con cuidado para sentarla en su regazo.

—Despiertas mi modo más sensible, algo que no creí posible y que me expone constantemente ante las burlas de Kaleb.

—Ese hermano tuyo es bastante cínico, pero no me engaña—le guiñó un ojo— Tuvo la suficiente sensibilidad para apoyarte cuando podría haber cuestionado tu elección.

—Nunca lo haría, ese no es él.

—Ninguno de tus hermanos lo harían, creo yo. Me falta conocer a Aiden, pero supongo que no será la excepción.

—Aiden es… Aiden. Pero no, tampoco le importan esas boberías clasistas. Ese es terreno exclusivo de mi madre—la abrazó y la atrajo para tomar su boca en un beso apasionado al que ella se sumó con gusto.

Cuando se separaron, murmuró sobre su boca.

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