—No tengo nada en tu contra, eres mi amiga más valiosa, ¿cómo podría hablar mal de ti frente a tu suegra? Solo quiero que Grupo Guzmán vuelva a trabajar con nosotros como antes.
—Tú bien sabes lo inútiles que son mis hermanos, y mis tíos no dejan de acechar, listos para lanzarse sobre nosotros.
—Si se enteran de que por mi culpa perdimos la relación con Grupo Guzmán, en Grupo Velasco perderíamos cualquier posición, y podría perderlo todo, hasta el control de la familia.
—No me quedó opción, por eso tuve que pedirle ayuda a la señora.
—Bego, ¿me puedes perdonar? ¿Sí?
—Ayúdame, ¿sí?
Begoña apartó la mano de Margarita, sin querer tener más contacto con ella ni con su falsa amabilidad. Cerró los ojos, cortando de tajo la conexión con esa hipocresía.
La mirada cálida de Margarita se tornó de inmediato dura y cortante. Salió de la habitación enfurecida.
Sin perder tiempo, tomó su celular y llamó a Rosario, contándole que Begoña estaba embarazada.
Si Begoña quería que ella sufriera, Margarita tampoco iba a dejarle la vida sencilla.
Ese bebé no podía nacer.
...
Apenas Margarita se fue, Mariano recibió una llamada y salió del cuarto, también apurado.
La puerta del hospital se abrió de golpe.
—Vaya, hermana, así que tú también estás embarazada —la voz de Rosario irrumpió en el ambiente y sacudió a Begoña, quien volteó de inmediato.
—¿Y de qué te sirve estar embarazada? Tu esposo ya ni piensa en ti, mucho menos le va a importar tu bebé. Además, le pregunté recién a tu doctora y me dijo que esperas una niña. En cambio, yo traigo en mi panza al nieto que la señora Guzmán ha esperado tanto tiempo —Rosario se acercó con una sonrisa arrogante—. Fuiste tú quien detuvo la inversión de Grupo Guzmán con mis papás, ¿verdad? ¿Quién más podría hacerlo? Nadie más que tú, maldita. Y ahora traes una hija, eso es tu castigo.
—¿Sabías? Cuando se lo conté, en ese mismo instante me dio una tarjeta bancaria sin límite. Gasta lo que quieras, me dijo.
¿Una niña?
Al escuchar esas palabras, Begoña sintió el pecho apretado, como si le recorriera un río de nostalgia y dolor. ¿Acaso esa niña era la misma que perdió hace cuatro años y que ahora volvía a buscarla?

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