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La Desaparición de la Esposa Hacker romance Capítulo 73

Catalina apenas entonces notó la presencia de Rosario a un lado. No podía creer que Rosario estuviera tan campante junto a Renata, y peor aún, ¡que la hubiera educado de esa manera!

Al escuchar que Begoña aún pensaba que Rosario seguía siendo la empleada encargada de cuidar a Renata, Catalina se tranquilizó un poco. Luego, giró con el ceño fruncido y le soltó una reprimenda:

—Mira que eres mi pariente lejana y por eso quise darte una oportunidad, pero nunca imaginé que fueras incorregible, ¡hasta el punto de malcriar a mi nieta así!

—¡Estás despedida! —Catalina lo dijo sin titubear, con un tono que cortaba el aire.

Rosario, humillada delante de todos, sintió cómo los ojos se le llenaban de lágrimas. No pudo evitar mirar a su hija, Renata, esperando que dijera algo a su favor, pero Renata, en vez de acercarse, se alejó unos pasos, poniendo más distancia entre ambas.

Begoña, observando la escena, no pudo evitar soltar una risita irónica. Sin embargo, de pronto, una figura apareció frente a sus ojos.

Agustín se interpuso entre Rosario y Catalina, estirando los brazos como si pudiera protegerla.

—Abuela, esto no es culpa de la señorita Rosario.

La voz de Agustín sonó decidida, defendiendo con firmeza a Rosario. Esa actitud desconcertó un poco a Begoña, pues Agustín, a diferencia de Renata, no estaba dispuesto a abandonar a quien lo cuidó. Begoña no pudo evitar preguntarse si algo estaba mal en la forma en que estaba educando a sus hijos. ¿Cómo era posible que uno de ellos le diera la espalda de esa manera?

—¡Claro que es culpa de ella! Si sigues llevando la contraria a tu mamá, voy a mandar a tirar todos tus juguetes —Catalina apuró a Agustín, jalándolo hacia su lado, temiendo que dijera algo indebido.

Al escuchar la amenaza, Agustín pensó en sus juguetes favoritos y, con el llanto a punto de estallar, ya no se atrevió a seguir hablando.

—¡¿Y tú qué esperas?! ¡Lárgate de aquí! Si te vuelvo a ver cerca de mis nietos, no te la vas a acabar —Catalina le lanzó una mirada fulminante a Rosario, quien, sintiéndose derrotada, salió del lugar con la cabeza gacha, como un perrito regañado.

La telenovela terminó y todos volvieron a centrarse en el asunto principal.

—Por la familia Guzmán, les aseguro que Renata va a corregirse. Les pido a usted, directora, y a todos los papás, que le den otra oportunidad.

En el círculo de las familias más poderosas, las relaciones se tejen desde la infancia, empezando justo en el kínder. Si Renata era expulsada de ese jardín tan exclusivo, ni aunque luego la reconocieran oficialmente como parte de los Guzmán, podría integrarse en el mundo de la élite.

Catalina no iba a permitir que eso sucediera.

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