"Leonel"
¡Necesito encontrar a Anabel rápido! La pobrecita de Irina está nerviosa y molesta, apenas tiene ánimo para hablarme cuando llego a casa. ¿Pero dónde se metió esa estúpida? Pasé hoy por su departamento, antes de venir a la oficina y no está ahí. Y ese portero vendido me garantizó que no aparece ahí hace días.
En el departamento de Donaldo tampoco está y el investigador que lo está siguiendo no la ha visto todavía. Pero Donaldo con seguridad sabe dónde está su hermana o no estaría tan tranquilo. ¡Sí, lo sabe! Tal vez deba ser más enérgico con él. ¡Eso es!
—Doña Mirtes, dígale a Donaldo que venga a mi oficina. —Le di la orden a la secretaria por teléfono.
—El Sr. Donaldo no está. —La secretaria respondió de inmediato.
—¿Cómo que no está? ¿A dónde fue? —Ya había pasado la hora de que regresara del almuerzo y generalmente no se atrasaba.
—No me dijo, señor. Apenas informó que salía a almorzar. —La secretaria era eficiente, pero tenía una voz monótona que me irritaba. Era como si no tuviera ningún tipo de emoción.
—En cuanto llegue, dígale que venga a verme. —Ordené y colgué el teléfono de golpe.
Pero anda creyéndose el dueño del mundo. Creo que ya es hora de cortarle las alas a mi estimado hijo, no era así. Creo que Ilana tiene razón y cuando lo aleje de Anabel volverá a andar por buen camino.
Anabel. ¡Esa estúpida solo me da problemas! Ni siquiera debería haber nacido, pero Antonia tuvo mucha suerte, todas las veces que traté de deshacerme de esa niña algo me lo impidió, siempre llegaba alguien, siempre salía algo mal. Y después de que nació fue imposible, pues Antonia se volvió una leona, no se apartaba de la niña. Hasta que desistí, tendría que criar a la hija del amante o dar recibo de cornudo, cosa que jamás haría. Creía que Antonia tenía moral, que era una mujer respetable, a pesar de ser fastidiosa y llena de no me toques. Pero no, era una perra, y la hija era igualita.
Irina tenía razón, ya había sido muy tolerante con Anabel y mira que Irina ni sabía que es hija de otro hombre, porque ni a Irina le contaría eso. Eso, solo Antonia y yo lo sabíamos y Antonia ya estaba en la tumba. Estaba seguro de que el amante no sabía, yo mismo fui hasta él y vi su cara de decepción cuando le conté que estaba embarazada de otro hijo mío. Y después, nunca más se encontraron, porque obviamente mantuve a Antonia bajo vigilancia hasta el fin de su vida.
—Sr. Leonel, con permiso. —Doña Mirtes abrió la puerta e hice señal para que entrara.
—¿Qué pasó? —Pregunté y ni se molestó en mirarme, con la misma cara de tedio de siempre y la voz sin ninguna entonación me entregó un sobre pardo.
—Llegó esta correspondencia para usted. Está escrito que es personal, por eso no la abrí. También está escrito que es urgente. —Se volteó para salir mientras yo examinaba el sobre.
—¡No tiene remitente! ¿Quién entregó esto? —Pregunté y se volteó.
—Fue dejado en portería y el mensajero del edificio me lo trajo. Me dijeron que fue un chico que no se identificó quien dejó un sobre. Tampoco vestía ningún tipo de uniforme, apenas jeans, gorra y camiseta. Y como traía gorra, no es posible ver el rostro en las imágenes de seguridad. —Doña Mirtes era demasiado indiferente, pero era eficiente, ya se había informado de todo lo posible en relación a esa correspondencia extraña.
Percibiendo que no preguntaría nada más se retiró. Me quedé mirando ese sobre pardo. En letras comunes impresas estaba escrito mi nombre, el piso, que era asunto personal y de extrema urgencia. ¿Pero qué podría ser? Era inusual que recibiera correspondencia personal en la oficina y aún más inusual que viniera sin remitente.
Abrí el sobre y de dentro saqué un papel blanco doblado a la mitad que abrí y pegada a él por un clip común había una fotografía. Una fotografía de Irina abrazada a un hombre más joven que ella. Me separé de la silla, poniéndome alerta y observando la fotografía atentamente. Ni necesité quitar el clip y separar la foto de la carta para leer lo que estaba escrito, no había mucho escrito ahí, apenas una frase impresa con las mismas letras del sobre donde se leía:
—En el condominio donde vive usted. No logré entrar. —El investigador habló y pensé, pero Donaldo tenía muchos amigos ahí, podría simplemente estar visitando a uno de ellos, pero dudo mucho que alguno de ellos le haya dado refugio a Anabel.
—¿Ha ido a algún lugar repetidamente? —Pensé que no se quedaría sin ver a su hermana, tal vez hasta llevarle algo.
—Sí, algunas veces al Grupo Mellendez, algunas visitas demoradas, pero otra noche salió con una joven, fueron a casa de ella y otra noche fueron a cenar, después la llevó a su casa. Me informé y vive sola y no está recibiendo ninguna visita. —El investigador respondió.
—Debe ser el nuevo ligue. —Comenté. ¡Cómo quería que entendiera de una vez que se va a casar con Ilana!
El resto del día pasó, pero Donaldo no volvió a la empresa. ¿Dónde se metió el mocoso? Bien podría haber ido a disculparse con Ilana, quién sabe.
Pero no, cuando llegué a casa en la noche Ilana me dijo que no había pasado por ahí y mi esposa, pobrecita, estaba durmiendo por los medicamentos. Ya la estaba extrañando, desde que empezó esta confusión con Anabel que Irina andaba indispuesta y no tenía sexo conmigo, lo que me ponía de mal humor. ¡Pero bueno, un hombre tiene sus necesidades! Tal vez debería pagar una prostituta, solo para aliviarme. ¡Sí, haría eso!
Al día siguiente llegué a la oficina decidido. A la hora del almuerzo llamaría a Madame Penélope y quedaría con una de sus chicas, necesitaba aliviar la tensión. Pero mi tensión solo aumentó, sobre mi escritorio había otra correspondencia como la del día anterior, anónima y Doña Mirtes ya había dejado una nota informando que fue entregada por otro chico, pero como el anterior usando gorra, lo que imposibilitaba ver su rostro en las imágenes de seguridad. Abrí el sobre y caí sentado en la silla totalmente paralizado. Era una foto de Irina, desnuda, en la cama con otro hombre y la nota decía:
"Cornudo manso, tu mujer te está traicionando con un hombre diez años más joven que ella."

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....