"Anabel"
Todos lo mirábamos al abogado con expectativa. Todos entendían que quitarle el apellido a Leonel sería un golpe durísimo para él, pero despertaría a una fiera loca. Sin embargo, estaba de acuerdo con mi hermano, necesitaba hacerse. ¿Pero lo lograríamos?
—Puedo garantizar que lo lograremos. —El Dr. Romeo era muy confiado. —Ahora los papeles que me pediste. Aquí, estos son los que tratan de la transferencia de acciones. Anabel transfiere tres por ciento de lo que tiene para ti. Solo hay que firmar y lo llevo al notario y hago todos los trámites. Mañana mismo entras a la empresa como accionista mayoritario.
—¡Excelente! —Me apresuré. —¿Dónde firmo?
—¡Necesitas leer, niña! —El abogado me advirtió.
—Confío en ustedes. —Respondí.
—Nunca confíes cuando necesites firmar un papel, aunque sea una servilleta sucia. Siempre lee, Anabel. —El abogado me alertó y tenía razón, necesitaba ser más cuidadosa.
Me entregó los papeles y empecé a leer. Era todo muy simple y estaba perfectamente redactado, claro y objetivo. Veinte minutos después ya había firmado todas las hojas.
—Perfecto, el siguiente es el documento en que nombras al Sr. Átila Fontes como tu apoderado universal. Con esto, puede responder por ti y decidir sobre todo lo que posees. —El abogado empezó a pasarme los papeles, pero fue interrumpido.
—¡Solo un momentito! —El papá de Rick se levantó. —¿Me estás nombrando tu apoderado universal, Anabel? ¿No debería haber sido informado sobre esto?
—Disculpa, Átila, eso era lo que íbamos a tratar ahora. —Don se me adelantó. —Anabel le tiene miedo a nuestro padre y no quiere enfrentarlo directamente ahora, principalmente con la amenaza que hizo de mandarla a un sanatorio.
—¿Y entonces decidieron que yo voy a enfrentar a la criatura maligna? —Átila nos miró muy serio. Me levanté y fui hacia él.
—¡Átila, nadie mejor que tú! No le tienes miedo y lo detestas. Sé que lo vas a poner en su lugar. —Lo miré y él me miró.
—Mira, niña, nada me dará más placer que volver a esa empresa y acabar con el reinado de ese maldito. Pero me estás dando demasiado poder, acabas de conocerme. —Átila explicó su temor.
—¡Y confío ciegamente en ti! —Dije mirándolo a los ojos. —Mi hermano me dijo que tienes una reputación sólida de ser un hombre justo y digno. Eres el padre del hombre que amo y solo dijo cosas buenas sobre ti. No tengo dudas de que vas a cuidarme, me lo dijiste hoy. Me estoy poniendo en tus manos. Y sinceramente, es solo dinero, solo no quiero que Leonel, Irina e Ilana sigan usurpando lo que no es de ellos.
—¡Querida! ¿Estás segura? —Preguntó con la mano cariñosamente en mi rostro y asentí. —¡Está bien, te voy a representar!
—¡Eso! —Don celebró. —¡Mañana vamos a entrar a esa empresa y patearle el trasero a Leonel fuera de la presidencia!
—¡Me gusta eso! —Átila le sonrió a Don. —Menos mal que dejé avisadas a las niñas que nuestro viaje sería largo.
—¡Dios, es verdad! En nuestra aflicción aquí para acabar con los poderes de mi padre, nos olvidamos completamente de que tienes tu propia empresa. ¿Esto te va a perjudicar? —Me di cuenta de que le estaba pidiendo demasiado al papá de Rick.
—No, querida mía, no va a ser así. Tengo tres chicas, muy inteligentes y dedicadas, cuidando los negocios para mí. Había planeado tomarme vacaciones, un mes por aquí con mis otros tres hijos que se largaron. Si necesito quedarme más ellas se las arreglan. —Átila explicó.
—Yo no me largué, usted me echó corriendo. —Rick bromeó.
—No, Ricardo, ¡solo protegí lo que es tuyo! —Átila le respondió a su hijo que sonrió.
—¡Menos mal! —Rick le estaba sonriendo a su padre. —Y necesito agradecerte por eso.
—Después vamos a hablar de eso. —Átila pareció serio.
—¡No me lo vas a robar, Átila! —Alessandro se apresuró y Átila se rió.
—¡Me parece perfecto! Estoy cansada, por cierto, todos deben estarlo. —Comenté.
—Sí. Entonces vamos, pero antes quiero llevarte a un lugar. —Rick habló y lo miré curiosa. —Ven, ya verás.
Nos despedimos de todos y salimos de la casa de Patricio. Cuando el carro se detuvo en el portón de la casa, vi el carro de Leonel pasar, mi corazón se aceleró y sentí la ola de miedo recorrer mi cuerpo.
—¡Era él! ¿Será que me vio? —Pregunté y Rick puso la mano en mi pierna.
—No, chica bonita, no te vio, los vidrios de mi carro son oscuros y no habría podido verte por el parabrisas en la posición en que está el carro. Tranquila. —Respiré aliviada.
Pero Rick no manejó hacia la salida del condominio, manejó hacia la calle de atrás y se detuvo frente al portón de la casa sobre la cual habíamos hablado. Tomó un control, abrió el portón y entramos. Detuvo el carro frente a la puerta de entrada de la casa y lo miré intrigada.
—Te dije que no necesitaba ver la casa. —Comenté y sonrió y se bajó del carro, dio la vuelta y me abrió la puerta.
—Lo siento mucho, chica bonita, pero vas a necesitar ver esta casa todos los días. —Estaba sonriendo y lo miré.
—¿Compraste? —Sonreí cuando salí del carro, esa casa era hermosa y la sentía como si fuera un lugar de felicidad.
—Sí, firmé los papeles esta mañana mientras tomabas tu café con Alencar. —Explicó y se puso serio. —Es aquí donde quiero pasar el resto de mi vida, Anabel, y quiero que estés aquí conmigo.
—¡Ricardo, estaré contigo donde tú estés!
—Perfecto, porque necesita ser decorada y no sé hacer eso. —Se rió y me jaló dentro de la casa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....