"Ricardo"
Anabel estaba tan nerviosa, sabía que estaba preocupada por la reacción de mis padres, pero sabía que la acogerían, a pesar de las diferencias con su padre. Mis padres eran exigentes y a veces querían que viviéramos a su manera, pero eran padres amorosos que no rebasaban los límites, casi siempre. Y cuando mi mamá abrazó a Anabel, fue totalmente inesperado para ella y tuve la certeza de que estaban acogiendo a mi novia.
—Gracias, señora. Es un placer conocerla. —Anabel le devolvió el abrazo y pareció cómoda en él. Mi mamá era cálida y afectuosa, tuvo seis hijos y siempre recibió con cariño a nuestros amigos e incluso a los allegados, a excepción de Taís, las dos siempre tuvieron una relación tormentosa.
—No me digas señora, es Elvira. —Sostuvo las manos de Anabel y la miró pareciendo emocionada. —Tengo que agradecerte por sacar a mi hijo de esa tristeza en que estaba.
—Mamá. —Le advertí. No podía creer que mi mamá fuera a empezar con el discurso de que estaba preocupada de que me pusiera depresivo.
—Puedes negarlo lo que quieras, Ricardo, ¡pero tres años sufriendo por esa mujercita, francamente, fue demasiado! —Mi mamá me miró seria y Madi sofocó la risa detrás de mí.
—Y tú, Madeleine, ¡no sé por qué te ríes de tu hermano! Tu marido, pobrecito, me llamó para contarme sobre la confusión que armaste en el grupo de padres de la escuela... —Mi mamá tenía el discurso listo para Madeleine, pero Madi no estaba lista para escucharlo.
—¡Adele está saliendo con Donaldo Lancaster! —Madi entregó a nuestra hermana menor más que rápido y todos los ojos se voltearon hacia Adele y Donaldo.
—Técnicamente todavía no estamos saliendo, nos estamos conociendo. —Adele se apresuró a decir y después se volteó hacia Madi. —¡Gracias, chismosa!
—Ah, nena, no es exactamente así. —Donaldo le dio un beso en la cabeza a Del y se acercó a mis padres. —Sr. y Sra. Fontes, soy Donaldo, mis intenciones con su hija son las mejores. Espero que me permitan demostrar que no soy como mi padre.
Mis padres se miraron y después encararon a Don, entonces mi mamá se pronunció.
—Ah, querido, ¡sinceramente me preocupo es por ti! Esta niña es una pimientita. —Mi mamá declaró y Adele resopló.
—Ya sé lo suficiente de ustedes dos para estar seguro de que no heredaron los genes malos de Leonel. Pero te voy a dar un consejo, Donaldo, sé firme, o Del va a terminar dominándote. —Mi papá le advirtió a Don, pero yo creía que ya era demasiado tarde. —Y, por favor, no nos traten con formalidad.
Mi papá le estrechó la mano a Don y mi mamá insistió en abrazarlo como hizo con Anabel.
—Ahora tú, Madeleine... —Mi mamá se volteó hacia donde estaba Madi, pero el lugar ya estaba vacío. —¿Eh, dónde está?
—¡Creo que se escapó, mamá! —Avisé y todos empezaron a reírse. Mi hermana se había ido a la francesa, antes de que volviera a ser el centro de atención de mis padres. —En serio, deja a Madi en paz, sabe lo que hace.
—¡Tu hermana todavía necesita orientación, Rick! Y no se va a escapar de mí. —Mi mamá protestó y sabía que era tonto insistir.
—Es mejor que discutamos la situación que nos trajo aquí, querida. —Mi papá calmó a mi mamá y se acercó a Anabel. —Anabel, Ricardo me contó lo que está pasando y lo que tu padre quiere hacer contigo. No lo vamos a permitir, te lo garantizo. A partir de ahora eres como mi hija y te voy a proteger.
Presenté a Melissa con mis padres y después presenté a Adele, cosa que quería evitar, pues tenía la impresión de que esas dos juntas serían una amenaza para la sociedad, pero no hubo forma. Por supuesto que las dos pronto empezaron a conversar de forma muy animada y eso solo podía significar que ya se habían aliado.
—Bueno, gente, es hora de empezar nuestra reunión de cúpula, ya están todos aquí. —Patricio llamó la atención de todos hacia el asunto que nos reunía ahí.
—¿Y quién va a empezar? —Alessandro preguntó y creí mejor empezar con la historia del pasado.
—Creo que es mejor que empiece Alencar y después mi papá. —Sugerí y todos se voltearon hacia Alencar.
—Cierto, Alencar, fuiste novio de Antonia Lancaster. —Mi papá habló naturalmente, pero la única persona ahí, además de ellos, que sabía eso era yo. Alencar no le había contado eso a Ana esa mañana.
Todos estaban sorprendidos y Anabel me apretó la mano y me miró, como si buscara alguna respuesta a una pregunta que no hizo. Entonces Alencar respiró profundo y empezó a hablar:
—¡Fue hace tantos años! Antonia Lancaster y yo fuimos novios antes de que ella saliera con Leonel...
Por la siguiente hora Alencar contó toda la historia que ya me había contado unos días antes, incluyendo la parte en que Antonia lo buscó. Dio detalles y revivió una vez más esos días de juventud que cambiaron completamente su vida. Cerró la historia contando sobre el escándalo que hizo su exesposa cuando descubrió que él y Mari estaban juntos y todas las cosas horribles que le contó que hizo junto con Leonel.
Cuando terminó Anabel estaba llorando y la apreté en un abrazo. Todos estaban sorprendidos e impactados con toda esa historia. Y Donaldo parecía sumergido en un torbellino de pensamientos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....