Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 846

"Anabel"

Mi hermano no parecía muy dispuesto a ceder, lo conocía, cuando se le metía algo en la cabeza difícilmente desistía. Estaba listo para contra argumentar conmigo, pero Rick intervino antes de que Donaldo hablara.

—Ella tiene razón, Don. Pasarle esas acciones es como ponerle una diana con un letrero luminoso en la espalda. —Rick me apoyó y me sentí agradecida.

—¿Pero entonces qué hacemos? ¿Dejamos que siga creyendo que manda en todo? —Donaldo estaba frustrado.

—¡En realidad él manda! —Suspiré. —Pero, no, yo te paso tres por ciento de mis acciones y tú lo sacas de la presidencia. —Propuse y él se levantó inmediatamente.

—¡De ninguna manera! —Rechazó sin ni siquiera oír.

—Esa es la solución. Tú estás listo para ser el presidente de esa empresa, yo no. Y si tú asumes él podrá ponerse tan furioso como quiera, pero no te va a tocar, porque es demasiado cobarde para meterse con alguien de su tamaño. Y yo quiero tomarme un tiempo de la empresa, hasta que se calme la cosa. ¡Lo necesito! —Le expliqué.

—Estoy de acuerdo con ella, Don. La mejor forma de protegerla ahora es haciendo esto, tú asumes la empresa, ella se aleja y te nombra como su representante. —Que Rick me apoyara significaba mucho para mí, sabía que quería protegerme y esa era la mejor manera.

—¡No me gusta esto! —Donaldo advirtió, pero él también sabía que era lo mejor. Pensó por un momento y conocía ese brillo en sus ojos, tenía un nuevo plan. —¿Cuándo llega tu padre?

—Para la próxima semana, seguro. —Rick respondió sin darle mucha importancia.

—¿Crees que aceptaría ser el representante de Bel? —El brillo en los ojos de mi hermano con la sugerencia que hizo fue diabólico.

—¿Cómo? —Rick pareció confundido.

—Ella me pasa el tres por ciento y yo asumo la presidencia, pero nombra a tu padre como su representante. ¿Te imaginas a esos dos enfrentándose en una reunión de directorio? ¡Mi padre se volvería loco! —La sonrisa regresó al rostro de mi hermano.

—Nuestro padre se va a poner furioso, Don. Eso es peligroso. —Le advertí.

—Y solo por eso mi padre va a aceptar. —Rick se rió. —No quiero ni imaginar la confusión. ¿Estás seguro de esto? —Rick le preguntó a mi hermano y los dos estaban satisfechos con esa idea, parecían esos ratoncitos malvados de las caricaturas yendo a dominar el mundo, pero yo no me sentía cómoda, aquello era la receta del desastre, a los ratoncitos de las caricaturas siempre les salía mal y nuestros padres podrían matarse.

—Bel, el padre de Rick tiene una reputación intachable. Todos son categóricos cuando se refieren a él como un hombre de honestidad única, carácter recto y como un hombre de negocios muy inteligente. Sería una ganancia para nosotros tenerlo en la empresa por un tiempo. Y ya que quieres alejarte... —Donaldo estaba animado con su plan para amargarle la vida a nuestro padre.

—Gracias, Don. —Rick le agradeció a mi hermano por las palabras sobre su padre. —Ana, tú decides, pero tengo la certeza de que mi padre cuidaría muy bien tus intereses.

—No dudo de eso. Pero no tengo derecho a meter a tu padre en esta locura. —Mi preocupación era por el padre de Rick y no por mis intereses.

—Como dije, conociendo a mi padre, le va a encantar. —Rick me garantizó y pensé por un momento.

—Tengo que confesar que la idea es buena. —Terminé cediendo y ellos se rieron y chocaron los puños en victoria. —¡Pero quiero estar bien lejos de eso!

—Y lo estarás, Bel. Rick y yo vamos a cuidarte. ¡No voy a fallar otra vez! —Mi hermano me estaba prometiendo y le creía.

—Sr. Fontes, aquí Anabel. Nosotros confiamos en usted. Mi hermano conoce su reputación y yo conozco a Ricardo, tengo la certeza de que usted es un hombre honorable y que va a ser fiel en la defensa de mis intereses si acepta.

—Niña... tú nunca me has visto. —Habló dulcemente.

—Pero sé que le debo la vida. Mi mamá siempre contó cómo usted la salvó y me salvó a mí, que todavía estaba en su vientre. —Y de repente estaba ansiosa por conocer a ese hombre.

—Tu mamá era una buena mujer, Anabel. Una buena mujer que amaba a un demonio e intentó salvarlo. —Respiró profundo antes de continuar. —Está bien. Pueden tomar las providencias necesarias. Llego la próxima semana y vamos con todo contra Leonel. Vamos a cuidarte, Anabel. Parece que eso es fundamental para mi hijo.

—Sabes que sí, papá. —Rick me sonrió y me apretó la mano.

—¡Pero sepan que no se la voy a poner fácil y si tengo cualquier prueba de que cometió algún crimen, lo voy a mandar a la cárcel! —El padre de Rick era un hombre obstinado, eso ya lo estaba percibiendo.

—No nos importa para nada, Sr. Fontes. —Mi hermano respondió y tenía razón, después de todo lo que mi padre ya me había hecho, no podría importarme menos. —Voy a organizar todo, cuando usted llegue vamos a prenderle fuego a esa empresa. —Donaldo se rió como si aquello lo divirtiera en lugar de preocupar.

—Por lo visto mis vacaciones van a ser muy divertidas. Nos vemos la próxima semana, muchachos, hasta entonces, manténganse como buenos corderitos, lejos de problemas. —El Sr. Fontes nos advirtió con diversión jugando en su voz y nos despedimos.

—¡Listo! Mañana voy a mandar a mi abogado a ocuparse del papeleo, Bel. Y tú, mantente escondida los próximos días, por favor. —Donaldo me pidió y entendía su preocupación.

—Nos vamos a mudar mañana. El penthouse de Alessandro es muy seguro, ahí, aunque descubra dónde estás, no va a poder tocarte. —Rick me garantizó y por primera vez en la vida me sentí realmente segura.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)