"Anabel"
Mientras estábamos cenando, Donaldo iba elaborando el plan de cómo haría que nuestro padre sorprendiera a su esposa con el amante. A mí no me gustaba aquello, pero él no estaba de acuerdo conmigo. Estaba seguro de que si nuestro padre se preocupara por su esposa, desviaría la atención de nosotros.
—Eso es, un "amigo anónimo" va a plantar la semilla de la discordia. Cuñado, ¿me das la dirección de la inmobiliaria? —Mi hermano parecía un niño a punto de hacer una travesura.
—¡Por supuesto! —Rick respondió con la misma emoción.
—¿Solo yo estoy preocupada por el alboroto que esta historia va a causar? —Me quejé y ellos se rieron.
—Chica bonita, en los próximos días tu padre va a andar tan ocupado que ni se va a acordar de esos videos horribles. Va a ser mejor para ti. —Rick me tomó la mano.
—¿Y ustedes creen que esta historia del amante lo va a ocupar tanto? —No le tenía mucha fe a aquello.
—En realidad... —Rick se recostó y me miró, haciendo una pausa como si tuviera algo grave que contar. —Va a estar muy ocupado con mi padre amargándole la vida también.
—¿Tu padre? —No entendí.
—Sí, Ana, mis padres vienen a pasar unos días. Vienen justamente para ayudarnos con tu padre. —Rick contó con una solemnidad excesiva.
—Pero nuestros padres se odian. —No entendía cómo el padre de Rick podría ayudar.
—Exactamente. Por eso mi padre nos va a ayudar. Va a quitarle la atención de tu padre de encima de ti y nos va a ayudar a librarte de una vez de la tiranía de tu padre. —Rick hablaba y yo seguía sin entender.
—Cierto, ¿por casualidad sabes cuál es la razón de su pelea? —Mi hermano se puso tan curioso como yo.
—Sí, al menos sé lo que según mi padre es una versión resumida. —Rick estaba a punto de contar.
—Tiene que ver con nuestra mamá. —Me acordé de lo que Melissa había dicho más temprano.
—Sí tiene que ver, ¿qué te contó Mel? —Rick me miró curioso.
—Solo que tu padre salvó a mi mamá. ¿Te acuerdas, Don, del ángel del que mamá siempre hablaba? —Me volteé hacia mi hermano que hizo una mueca.
—Me acuerdo exactamente del día que ese hombre llegó con la policía a casa. Solo tenía cinco años, pero me acuerdo de los gritos de nuestra mamá y me acuerdo de un hombre con bigote que me cargó y se metió conmigo en la ambulancia, donde nuestra mamá estaba casi desmayada y toda golpeada. —Mi hermano resopló y se lamentó. —Hay cosas que es imposible olvidar.
—¿Tu mamá hablaba de mi padre? —Rick me miró con afecto.
—Sí, se refería a él como un ángel que la rescató y decía que fue gracias a él que yo sobreviví. —Las lágrimas estaban en mis ojos otra vez.
—Oye, chica bonita. —Rick se volteó y me sostuvo la cara entre las manos. —Parece que estaba escrito. —Hablaba bajito y lo miré y sonreí.
—Nosotros dos. —Le dije y él asintió.
—Sí, yo tampoco entiendo. Ella decía que, si algo le pasaba, la casa era nuestra y la empresa también. Pero no sirve de nada lamentarse, necesitamos actuar. Por eso pensé en algo. —Donaldo tenía razón, necesitábamos actuar y yo necesitaba esconderme.
—¡Ay, tú y tus ideas descabelladas! Anda, habla. —Resoplé.
—Según las reglas de nuestra empresa, el presidente necesita ser el accionista mayoritario. Te voy a transferir tres por ciento de mis acciones. —Lo miré como si no hubiera entendido.
—Pasas a tener treinta y seis por ciento, te vuelves la accionista mayoritaria y le quitas la presidencia a nuestro padre. Pasas a controlar todo. —Su idea era la cosa más disparatada que había oído en la vida.
—¡Ni hablar, Don! No voy a enfrentarlo, no puedo. —Me adelanté a responder.
—¡Sí puedes! —Él habló y desvié la mirada. —¡Anabel, eres una mujer fuerte y capaz! ¡Deja de esconderte como si fueras un animalito asustado!
—¡Soy un animalito asustado! —Le repliqué. No aceptaría aquello de ninguna manera.
—¡No, no lo eres! —Don parecía enojado.
—¡Don, si me pone las manos encima me mata! —Respondí asustada.
—¡Voy a estar ahí contigo! —Me garantizó.
—No estabas cuando me encerró en el departamento. —Me arrepentí inmediatamente de lo que dije, sonó como si lo culpara y no era eso. —Perdón, Don. Lo que quise decir es que no puedes estar conmigo todo el tiempo y él va a vigilar y esperar el momento adecuado para agarrarme y cuando lo haga, me va a encerrar y va a tener todo lo que es mío, incluyendo tus tres por ciento de acciones.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....