"Anabel"
Necesitaba hablar de ese asunto con Rick, sentía que era preciso tener todas las cartas sobre la mesa. Aquello pasó hace mucho tiempo, pero pasó y era una mancha que me acompañaba desde entonces y que hizo que muchas personas se alejaran de mí. Todos aquellos que creía que eran mis amigos.
—Ana, no me importa el pasado. Entre nosotros el mío tampoco es gran cosa. —Rick hizo una cara amarga y no quería tocar la herida, pero quería entender.
—¿Por qué dices eso?
—Tú no sabes todo. —Respiró profundo. —Bueno, sabes que mis padres fueron radicalmente contra mi matrimonio con Taís. Pero me casé de todas formas. Pero Taís no estaba feliz y después de un tiempo de casados comenzó a sugerir nuevas experiencias, tríos. Estuve de acuerdo, solo quería verla feliz, pero una cosa llevó a la otra y quiso un matrimonio abierto.
—¿Matrimonio abierto? —Lo miré shockeada. —Sinceramente no entiendo, teniéndote en la cama, ¿para qué más? —Rick era un hombre hermoso, cariñoso, gentil, sabroso y un dios en la cama, ¿qué más podría querer una mujer?
—¡Ah, mi ego agradece! —Se rio. —Pero aparentemente quería algo que incluía más personas, muchas personas. Acepté, aunque nunca hice nada sin que ella estuviera conmigo, no necesitaba otra mujer, pero ella no se satisfacía apenas conmigo, entonces cedí a lo que necesitaba. Teníamos una regla, nuestro matrimonio era abierto, pero antes de salir con otras personas tendríamos que conversar y saber cómo se sentía el otro y si no había acuerdo no iríamos. Entonces si ella quisiera salir con alguien y eso no me incluyera, debería conversar conmigo primero. Pero descubrí que no siempre hizo eso, por eso me sentí tan traicionado, porque me estaba escondiendo cosas.
—Entendí. Quién diría que tuviste un matrimonio abierto. —Aún estaba asimilando aquello. —Bueno, pero eso no es nada grave, ya que tenían un acuerdo. Creo que cada uno debe vivir de la forma como es feliz. Pero eso de relación abierta no funcionaría para mí.
—Sí, no funcionó bien para mí tampoco. —Reveló y le pasé la mano por su rostro.
—Esa perra nunca te mereció. Y, ¿sabes qué?, tus padres tenían razón de estar contra tu matrimonio. —Habló y no pude dejar de reírme de la ironía.
—¡¿Sabes que si descubren que estamos acostándonos también van a estar en contra, ¿verdad?! —Me reí y su sonrisa se desplomó.
—¡Ah, que se joda! —Habló por fin y me reí. —Mierda, lo peor es que tampoco van a estar equivocados. Además de la pelea aún está la otra cosa.
—¿Por qué te preocupas tanto por eso? —Me encaró serio.
—Porque fue un período oscuro de mi vida que me marcó y las personas parecen no olvidar.
—¿Quieres hablar sobre eso?
—¡Necesito!
—Está bien, te estoy escuchando.
Me llené de valor y comencé a hablar.
—Desperté al día siguiente en una cama rodeada de hombres y no recordaba nada de lo que había pasado y hasta hoy no sé qué pasó. Fui al hospital y los exámenes indicaron drogas en mi organismo, pero mi madrastra fue la primera en decir que sabía que estaba usando drogas. Otro video se filtró en internet y las personas tuvieron aún más certeza de que yo era la problemática sin frenos que destruía matrimonios y se drogaba e iba a la cama con varios tipos. Fue una época difícil, Rick, bebía mucho en las fiestas o cuando salía, pero estaba lejos de ser alcohólica. Y tampoco usaba drogas. Pero mi padre no me escuchó, me mandó a rehabilitación y cuando salí de ahí logré transferirme a una universidad en el exterior. Solo volví después de que terminé los estudios. Reclamé la herencia de mi madre, en la justicia y me fui a vivir sola.
—¿Tuviste que entrar en la justicia para tener acceso a la herencia de tu madre?
—Sí, cuando se suicidó tenía diecisiete. Mi padre era mi tutor legal. Pero cuando cumplí la mayoría de edad hizo varias maniobras para evitar que pusiera las manos en lo que era mío. Hasta que conseguí un excelente abogado que logró probar que era absolutamente capaz de administrar mi patrimonio. Y es solo por eso que trabajo en esa empresa, porque una parte de ella es mía.
—¿Y cómo es tu relación con tu padre hoy?
—Pésima. No voy a su casa y generalmente me está llamando la atención por cualquier cosa. Pero mi hermano trata de mantener las cosas en orden.
—¡Te creo, Anabel! Y nada del pasado me importa. ¡Eras solo una niña sufriendo por la pérdida trágica de su madre! Necesitabas acogida y no la encontraste. —Me miraba y no había ahí ninguna reprobación o algo así.
—Gracias, Rick. Eso me costó años de terapia. Y hasta hoy las personas aún me juzgan por todo lo que pasó.
—¡Pero yo no! —Me abrazó y me mantuvo contra su pecho, pasando las manos cariñosamente por mi espalda. Ni sé cuánto tiempo pasó hasta que volvió a hablar.
—Ana, ahora que eliminamos los temas incómodos, realmente quiero mucho ponerte sobre esta mesa. —Comencé a reírme y se rio conmigo. Pero me puso sobre esa mesa e hizo todo lo que imaginé y más.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....