"Flavio"
Renatita estaba mirando directamente hacia el cuartito de depósito, donde Gisele estaba con la chica en la puerta. El lugar era como una barraca, simplemente cuatro paredes, techo y puerta, nada más. Entonces lo vi, escondido detrás de la pared lateral, Breno. ¡No tenía que estar aquí! Todavía tenía unos días de licencia.
Pero sabía lo que estaba esperando, tenía el ángulo perfecto, la chica estaba cerquita de él y entraría al cuartito más rápido que cualquiera de nosotros.
—¿Gisele? —Llamé.
—¡Habla, buenote! ¿Ya está llegando mi auto? —Ella habló en tono de burla.
—¡Solo son tú y tu cómplice ahí dentro los que van a escapar! ¡Tu madre está arrestada! —Grité solo para que Breno supiera que había alguien más ahí dentro y vi el asentimiento de cabeza de él.
—Por mí, pueden hacer lo que quieran con ella, cargar con la vieja solo va a retrasar mi vida. —Gisele estaba muy confiada.
—Tutu, ¡puedes adelante! —Di la orden, era nuestra mejor oportunidad.
—Breno, ¿nos importa el rehén? —Tutu gritó a mi lado.
—¡Una mierda! —Breno respondió al mismo tiempo que disparó y acertó a la chica y ella cayó, dejando a Gisele atónita por un segundo, tiempo suficiente para que Tutu disparara.
Todo fue extremadamente rápido, Breno disparó en la pierna de la chica, Tutu disparó a Gisele y Breno corrió, pateó el arma lejos de Gisele y desde la puerta disparó un tiro más y entró. Y entonces corrimos.
—¡Llama a los paramédicos, Bonfim! —Grité mientras corría.
Cuando entré, Breno ya estaba saliendo con una de las chicas en brazos. Tomé a la otra ahí dentro y vi al cómplice de Gisele caído, sosteniendo una jeringa. Tomé a la otra chica y salí con ella del cuartito y Tutu entró detrás de mí y esposó y arrastró al cómplice de Gisele afuera. Toño esposó a Gisele y tomó a la otra chica.
—El disparo fue de raspón, delegado. Prácticamente un rasguño. —Toño me informó. —Creo que cayó más por estar drogada.
—¡Bien! Vamos a llevarlas adentro. —Avisé. —Tutu, recoge el arma del sujeto.
—Flavio, cuando entré él había puesto la jeringa en el brazo de esta, no sé si logró inyectar algo. —Breno explicó después de poner a la chica en el sofá y tomar tres sábanas de la casa para cubrirlas.
—¡Mierda! —Me agaché y verifiqué a cada una. Signos clásicos de aquella mierda inyectable, pupilas contraídas, letargo, respiración superficial. —Las tres tienen pulso, pero el de esta está muy débil. Debe haber inyectado más en ella. ¡Y justo la traumatizada a la que la mamá tiene un amorío con el papá de la amiga!
—Flavio, ¿no es mejor llevarlas en la patrulla? —Breno me preguntó.
—Voy a verificar dónde están las ambulancias. —Llamé a la central y pedí la información de las ambulancias, llegarían en tiempos diferentes, necesitaba organizar quién sería atendido primero.
—Delegado, tal Gisele está perdiendo mucha sangre. —Toño me avisó.
—Vamos a socorrer primero a esta chica. —Avisé. No perdería a una niña por culpa de una bandida, por más idiota que fuera la niña.
Cuando llegó la primera ambulancia, los paramédicos entraron y comenzaron a atender a la chica que estaba con el pulso más débil. La segunda ambulancia llegó cinco minutos después y la primera ya estaba saliendo, entonces la encaminé para atender a Gisele. Cuando la segunda ambulancia estaba saliendo llegaron dos más y enseguida la última. Tan pronto como todos estaban bajo atención me enfoqué en el resto.
—¡Entonces va a hacer el cuca turbo y el boca loca para mí esta noche! —Frotó las manos. —¡Ah, qué buena es la vida!
—Dios mío, ¡bola de locos a mi alrededor! Anda, vamos allá a hablar con los padres y explicar por qué le disparaste a la chica. —Llamé. —Bonfim, ¿acompañas a la científica ahí?
—Ah, Moreno, yo quería desestresarme, ¡acompañar a la científica es aburrido! —Bonfim reclamó y yo reí. —Bueno, me quedo, pero solo si me esperas para ir a hablar con Giovana, porque sé que vas a hablar con ella. Aquella chica es un amor.
—Te espero, de aquí voy al hospital, a ver cómo están los heridos. —Avisé.
Cuando llegamos afuera los padres nos rodearon, expliqué rápidamente lo que había pasado y, para mi suerte, los padres de la chica que Breno baleó entendieron que fue una bala de raspón y que era la única forma de sacar a las tres con vida. Encaminé a todos al hospital y entré a la patrulla con Breno.
—Voy a pedirle a Bonfim que hable con el jefe y te reintegre el lunes. —Avisé a Breno mientras manejaba al hospital.
—Ah, no hace falta, él ya habló con el jefe, ¡vuelvo oficialmente mañana! —Breno sonrió y su sonrisa se deshizo. —¡Pero no le cuentes a Dña. Pantera, déjame hacer el asunto del disfraz de bombero primero!
—Pensaste en todo, ¿no? —Lo miré por un momento y él rió.
Cuando llegamos al hospital, Vinicius nos informó que estaban todos siendo atendidos y solo la chica que parecía haber recibido más droga todavía estaba en estado crítico. Además, Gisele y el cómplice estaban en cirugía, pero todo corría dentro de lo esperado.
—¡Esto aquí va a tardar! Vamos allá a saludar a Mel. Le va a encantar saber las novedades. —Llamé a Breno y caminamos hacia el elevador.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....