"Flavio"
Llegamos en silencio a la casa de tal Gisele Silvia y de su madre. Todo estaba muy quieto y no queríamos ser percibidos. Mi equipo rodeó la casa de todos lados y Toño me garantizó que nadie había salido. Solo esperaba que aquellas tres chicas tontas estuvieran bien.
—¿Cómo vamos a hacer esto, Flavio? —Bonfim se acercó, después de esparcir a sus hombres por los alrededores del lugar.
—¡Vamos a hacerlo de mi manera preferida! —Sonreí. —¡Vamos!
—¿Al tres, delegado? —Toño preguntó cuando nos detuvimos frente a la puerta.
—¡Eso es! —Di un golpe suave en la puerta. —Policía... —Y Toño tiró la puerta abajo. —Mierda, Toño, ¡quemaste la cuenta!
—¡Disculpe, delegado! —Él miró la puerta abierta y me encaró. —¿Quiere hacerlo de nuevo?
Puse los ojos en blanco y entré a la casa con los demás, cada uno yendo hacia un lado y yo encontré a la ex directora en medio del pasillo que llevaba a los cuartos.
—¡Pero qué absurdo es este, están invadiendo mi casa! —Ella gritó y yo di una sonrisa, simpático como un rottweiler.
—¡Invadiendo no, señora! ¡Estamos en el estricto cumplimiento del deber! Llamamos, tocamos, avisamos que era la policía, dimos tiempo para que abriera la puerta, ustedes no abrieron y nosotros la tumbamos. Así de simple. Aquí está la orden de allanamiento. —Le mostré la orden. —¡Y aquí está la de arresto! Renatita, ¡esposas!
—Flavio, no hay nadie más en la casa. Voy a dar una mirada afuera. —Bonfim volvió por el pasillo.
—¿Dónde están su hija y las chicas? —Pregunté y ella se mantuvo seria, mientras Renatita ponía las esposas con toda la delicadeza que tenía, o sea, ¡ninguna!
—Mi hija no está y no sé de qué chicas estás hablando. —La mujer respondió y yo reí.
—Renatita, ¡revisión! A ver si escondió a la hija en el bolsillo. —Di la orden, Renata sonrió y se puso los guantes de látex. —Escucha bien, tu hija no va a lograr escapar, la casa está rodeada, así que si están armando algo es mejor que lo olviden. ¡Manda a tu hija a entregarse!
—¡No sé de qué estás hablando! —Ella me miró sin ninguna expresión en el rostro y yo miré a Renatita.
—¡Lo sabrá en dos minutos, delegado! —Renatita se dio cuenta y empujó a la mujer contra la pared con la delicadeza de una patada.
Y mientras Renatita revisaba a la mujer de una forma peculiar, Tutu apareció en la puerta jadeando.
—Delegado Moreno, encontramos. —Tutu avisó y yo lo seguí afuera.
En el fondo de la casa había una especie de cuartito de depósito y la ex profesora estaba en la puerta, sostenía frente a su cuerpo a una de las chicas, que vestía solo un conjunto de ropa interior, y tenía una pistola en su cabeza. La niña parecía estar completamente drogada.
—¡Pero qué mierda! —Reclamé. —¡Y justo la que ya está traumatizada porque el papá es amante de la mamá de la amiga!
—Entonces cuando rescatemos a esa la llevamos directo al psiquiatra. —Bonfim sugirió. —¿Qué hacemos ahora, Moreno?
—Ahora, mi delegado, ¡negociamos! —Avisé. —¡Vamos, Gisele Silvia, haz tus exigencias! —Grité y vi la sonrisa de la ex profesora.
—Para empezar, guapetón, todos se alejan y bajan las armas, o vas a rescatar a las tres insoportables con un tiro en la cara. —Gisele respondió.
—¡Ay, qué fastidio de mierda! —Bufé y después volví a hablarle. —Mira, cosita, si disparas un tiro vamos a invadir esta mierda de cuartito disparando y sales de aquí en el coche fúnebre, así que bájale.
—Gisele, consigo el auto, el arma y el dinero, pero para eso vas a soltar a una de las chicas ahora y otra cuando llegue el auto. Te llevas solo una y la sueltas cuando te sientas segura. —Propuse.
—¡No voy a soltar a ninguna ahora, delegado! Consigue lo que pedí y suelto a una. —Gisele gritó de vuelta.
—¿Quién está ahí dentro con ella? —Bonfim se puso frente a la madre de Gisele. Pero ella se mantuvo callada. —¿Escuchaste a tu hija decir que podemos matarte? —La mujer solo dio una sonrisa fría.
—¿Sabe qué creo, delegado? ¡Creo que no cree que pueda decapitarla! —Renatita rió y deslizó el machete hacia el lado un poquito, haciendo escurrir una gotita de sangre.
—¡No sabe que estás desquiciada, Renatita! —Bonfim sonrió. —¿Sabe que usted es la instructora de defensa personal de Giovana? —La mujer abrió los ojos de par en par hacia Bonfim y tragó saliva. —Ahora la señora vea una cosa, si aquella princesa, que todavía está aprendiendo, hizo lo que hizo con aquellas tres compañeras en la escuela y con su sobrina, imagínese lo que la mentora de ella, que tiene un machete en su garganta, puede hacerle a la señora.
—¡Eso es crimen! ¡No pueden matarme! —La mujer reclamó.
—Sí, es crimen, pero estamos en una operación policial, tantas cosas pueden salir mal, ¿no es así? Inclusive, ¡hasta puede pasar que tu hija te decapite por divergencia de opinión en la conducta de la fuga! —Bonfim sugirió y la mujer abrió los ojos de par en par.
—¿Cómo va a ser, querida? ¿Te voy a desangrar como una puerca o vas a cacarear como una gallinita? —Renatita sonrió a la mujer.
—Están ahí dentro con Gisele las tres chicas y Silver. Solo lo conozco por ese apodo. Es él quien droga a las niñas, produce los videos y entrega a quien distribuye. —Ella comenzó a hablar. —Hasta donde sé, solo tienen esa arma de fuego, es de él.
—¡Ah, ves qué fácil! —Bonfim dio una sonrisa sarcástica. —¿Hay alguien más ahí dentro?
—¡No! Nadie. —La ex directora respondió.
—¡Cacareó todito! —Renatita sonrió y levantó la cabeza. —¿Pero qué mierda es esa? —Renatita murmuró y yo seguí la dirección de sus ojos. —¡Quédate donde estás, Bonfim! —Ella pidió y Bonfim no se movió.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....