"Domani"
¡Finalmente llegó el día! Era mi día preferido de todo el año, el día en que todos esos empresarios me reverenciaban y me adulaban. Pero este año sería aún mejor, empezaría a fusionar la farmacéutica y el hospital más respetado del país, eso llevaría mis negocios a un nivel totalmente nuevo.
Movería cielo y tierra para hacer que la tonta de Jennifer se casara con el idiota de Fernando Molina. Podría ser mi hija, pero esa no servía para nada, era una rebeldita sin causa, una ingrata, así como sus hermanos, todos detestables, una prole perdida, ni parecían ser mis hijos.
Las cosas podrían haber sido más fáciles si hubiera descubierto antes que tenía al heredero Molina trabajando para mí. Pero no, recursos humanos me ocultó eso y perdí una oportunidad de oro, ahora sería todo más difícil. Pero esta noche haría todo más fácil otra vez.
—¡Tiíto! —Jennifer se acercó, estaba muy bonita con ese vestido plateado que dejaba sus pechos casi saltándose y era tan ajustado como una segunda piel.
—Querida, estás hermosa, ese muchacho no va a resistir. —Comenté observando su escote, tenía pechos realmente tentadores.
—¡Gracias, tiíto! ¿Ya llegó? —Preguntó y metió el brazo en el mío. Aún no, pero no debe tardar. ¿Y Boris?
—Ah, se quedó en la entrada para saludar a algunas personas. —Confirmó y respiré orgulloso, no tuve hijos que sirvieran a mis intereses, pero mis sobrinos, para tristeza de mi hermana, eran dos interesados que yo manejaba fácilmente con dinero.
—¡Ah, mira quién llegó! Y mira qué perfecto, sobrina, los papás de Fernando también vinieron, vas a conocer a tus suegros. —Me adelanté para saludar a la familia Molina, que llegaba como si fueran reyes, rodeados por los empresarios más grandes del país.
—¡Molina! Qué honor tenerlos con nosotros esta noche. —Saludé al fastidioso de Álvaro.
—¿Cómo estás, Domani? —Álvaro era un fastidioso, pero, además de tener la mitad de ese hospital, aún se había casado de nuevo y con la mamá de Martínez. Fui saludando uno a uno y presentando a Jennifer, hasta que llegamos a Fernando. Parecía diferente, vestía un traje oscuro muy elegante, parecía más serio de lo que ya era y me saludó sin entusiasmo.
—Nandito, qué bueno verte. —Jennifer ya saltó alegremente para saltar a su cuello, pero dos mujeres se metieron en frente y la miraron como si la desafiaran.
—Niña, deberías conseguir una estola y cubrir ese escote, tu vestido es demasiado vulgar para este tipo de evento. —La mamá de Fernando habló con el ceño fruncido hacia Jennifer y ya me di cuenta de que la futura suegra de mi sobrina sería difícil.
—Esto no es vulgar, señora, esto es porque soy joven, linda y tengo un cuerpo para mostrar. —Jennifer respondió y aquello se transformaría en un problema aún mayor.
—Puede que tengas todo eso, pero educación y clase te faltan. —La esposa de Álvaro se unió a la otra y ¿qué podría decir? ¡Absolutamente nada! Haydée Martínez Molina era conocida como una de las mujeres más elegantes de la ciudad.
—Tal vez puedas dar unos consejos a mi sobrina, Haydée, ya sabes cómo es esta juventud. —Sonreí y torció la nariz.
—Ah, Domani, algunas mujeres simplemente no dejan de ser vulgares, temo que sea el caso de tu sobrina. No sirve enseñar. —Haydée respondió y Jennifer estaba lista para mostrar las garras, pero la detuve.
—¡Boris! ¡Mi orgullo! Sí, ya habló conmigo y está circulando por ahí. Y tú, ¿por qué no me buscaste cuando llegaste de viaje? —Me quejé, pues sabía que había llegado hace dos días.
—Disculpe, tío, pero tenía una gatita esperándome y usted sabe cómo es. —Boris sonrió, ese sí sabía de las cosas, hasta parecía mi hijo. —Voy a circular tío, hacer contactos, ¿alguna recomendación?
—No, Boris, sabes exactamente qué hacer. —Sonreí y lo animé.
La fiesta estaba yendo muy bien, todos los empresarios importantes estaban prestigiándome y rindiéndome reverencias. Hablé con mucha gente, circulé por la fiesta, pero siempre que veía a Jennifer estaba casi desesperándose por tratar de acercarse a Fernando Molina, pero sin éxito, esas mujeres estaban manteniendo al muchacho bajo dura vigilancia, tenía que encontrar la manera de alejarlas y la única forma sería ocupar a sus maridos con otras mujeres.
Entonces circulé y reuní a seis de mis mejores empleadas, las más bonitas y bien portadas, elegidas a dedo para estar ahí, las llevé al rincón del salón y di las órdenes.
—Es lo siguiente, ¿ven ese grupo? ¿Saben quiénes son? —Asintieron. —¡Muy bien! Van a acercarse a los hombres y alejarlos de las mujeres, usen el tipo de argumento que quieran, solo aléjenlos para que las mujeres tengan que dejar a Fernando solo. ¿Entendieron?
—¡Con certeza, entendemos! —Una de las chicas habló con una sonrisa brillante. —Esos hombres lindos, vamos a robárselos a esas mujeres. El mejor trabajito que nos has dado, jefe.
Salieron hacia el grupo y me quedé observando, eran hermosas, zorras hermosas, con certeza harían que esos hombres se alejaran con facilidad, porque a pesar de que sus esposas eran deslumbrantes, los hombres necesitan variar el menú, esa cosa de fidelidad no existe.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....