"Fernando"
Desperté por la mañana y no sentí a mi prometida en la cama. Aún estaba un poco cansado, los dos últimos días habían sido muy agotadores, pero abrí los ojos y vi a Melissa organizando nuestra ropa y sacando de la maleta la ropa que usaríamos. Me levanté y fui hacia ella.
—Oye, ¡mañana de compromiso! Deberías estar en la cama conmigo. —Besé su cuello y dejó de tocar la maleta.
—Dormimos mucho, príncipe, necesitamos regresar. —Parecía casi frenética.
—No necesitamos, abejita, hoy es sábado. —La jalé de vuelta a la cama.
—Exactamente, hoy es el día de esa fiesta ridícula de la farmacéutica. —Habló y me reí.
—Abejita, el tío Álvaro ya me liberó, mi papá va a estar ahí. —Garanticé.
—¡Pero quiero que estés ahí, príncipe! —Insistió.
—Dios mío, ¿por qué quieres mandarme a la guarida de los leones? —Me dio gracia que insistiera en ese asunto.
—Para pasar un recado, no les tengo miedo y no pueden separarnos. Además, estoy mandando un caballo de Troya para allá. —Sus ojos brillaron y me preocupé.
—Melissa Lascuráin, ¿qué estás tramando? —Pregunté encontrando todo eso muy extraño.
—Pronto voy a ser Melissa Molina, vas a tener que aprender a llamarme por mi nuevo nombre cuando te enojes. —Se rió. —¿Crees que puedas? ¿Después de tantos "Melissa Lascuráin"?
—Puedo, estoy entrenando. —Me reí. —Pero no voy a la fiesta. Lo que voy a hacer es pedir el desayuno y te vas a quedar quietecita en esta cama.
—¡Nando, vas a arruinar mis planes! —Se quejó.
—Pues entonces haz otros. Nos vamos a quedar bien quietecitos aquí en el hotel todo el fin de semana. Aún quiero llevarte a esa tina de hidromasaje en la terraza, ¿viste qué vista tan linda?
—¡Pero, Nando, había planeado todo! —Se quejó.
—Yo también y mis planes son mucho mejores. —Sonreí ante su puchero y llamé para pedir nuestro desayuno. —Ahora, mientras esperamos, cuéntame, ¿cuáles eran tus planes?
Cuando llegó el desayuno estaba boquiabierto con lo que Melissa me había contado, no solo había hecho planes, había hecho alianzas con la familia renegada de Domani y Boris estaba involucrado.
—Melissa, vas a parar con eso y te vas a alejar de esas personas, todo eso es muy peligroso y no voy a dejar que tú y mis hijos estén en peligro. —Avisé.
—¡Exactamente por eso tienes que ir a la fiesta! —Concluyó y se sentó conmigo a la mesa para desayunar.
—¡No fue así como imaginé esta mañana! —Lamenté.
—Mi príncipe, nuestra mañana está perfecta, mira, estás sin ropa frente a mí, ¡no hay nada más rico que eso! —Habló y comencé a reír.
—¿Qué tengo que hacer? —Pregunté irritado, sabiendo que me convencería, entonces era mejor ceder rápido y aprovechar nuestro tiempo de forma más agradable.
—Tienes que arreglarte muy guapo e ir a la fiesta, ser carismático y conquistar a las personas importantes que estarán ahí. Cat, Sam, Lisa, Ana y Del estarán ahí y no te van a dejar solo ni por un minuto, van a cuidar que la fulana no se acerque a ti. —Tenía una sonrisa brillante, ya sabiendo que estaba consiguiendo lo que quería.
—Y cuando Domani haga su showcito, ¿qué hago? —Estaba listo para quejarme.
—No va a lograr hacer el showcito, pero si lo intenta, ya sabes lo que pretende, tengo la certeza de que estarás preparado para dar la respuesta correcta. —Estaba confiada.
—¿Y cómo vamos a saber lo que está tramando contra ti? No estarás en el apartamento.
—Pero, mi compañero, que es un delegado de la mejor calidad, ya mandó instalar un sistemita de seguridad discreto ahí, con cámara y micrófono. Vamos a saber si alguien se acerca a esa puerta. —Realmente pensaba en todo.
—Detesto cuando me convences de hacer cosas que no quería. —Resoplé.
—Lo sé y te voy a compensar por eso, como siempre hago. —Se rió y mordisqueó mi oreja.
—¿Qué tipo de recado vas a mandar? —Necesitaba saber, porque mi prometida era bastante atrevida.
—El recado que dice que nadie toca lo que es mío. Y tú, Fernando, eres completamente mío. —Se movió en mi regazo y suspiré.
—¡Vas a empezar a compensarme ahora! —Dije y la alcé por la cintura, para posicionarme bajo ella e invadir su cuerpo. Gimió, así como yo, mientras se deslizaba sobre mí. Abrí dos botones más de la camisa para tener acceso a sus senos y se agarró de mis hombros. —Y me vas a compensar por esto cuando regrese de esa maldita fiesta. —Mordí su labio inferior mientras se movía sobre mí. —Después de la fiesta, te recojo en casa de Flavio y regresamos acá y nos quedamos aquí hasta el lunes por la mañana, como había planeado. —Susurré ya perdiendo el enfoque y concentrándome solo en el movimiento de ella sobre mí.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....