"Fernando"
En el camino hasta mi oficina me quedé impresionado con la cantidad de empleados ahí que conocía a Melissa. Se detuvo varias veces para saludar a varias personas por nombre e intercambiar algunas palabras.
—¿Cómo puede ser que conozcas a tanta gente en este hospital? —pregunté intrigado cuando se cerró la puerta del elevador.
—Hace tiempo ayudé al tío Álvaro a organizar unos archivos. Y también estuvo ese tiempo que estuviste internado aquí por culpa de Junqueira, ¿recuerdas? —sonrió. Sí, me acordaba, con certeza nunca lo olvidaría.
—¿Cuándo tuviste tiempo para ayudar a mi tío? —No lograba imaginar eso.
—Andabas trabajando demasiado en esa farmacéutica, Nando, ocupé mi tiempo libre. Pero a quien no conozco es a este adorno aquí. —Melissa se volteó hacia Hana que noté que se encogió un poco.
—Esta es Hana, Mel, mi asistente. —Observé a las dos mirándose, Hana tenía que mirar hacia arriba.
—Tío Álvaro, usted es un hombre de palabra. —Melissa con certeza recordó que mi tío prometió una secretaria sin atractivos—. Vamos a tener que arreglar esto, Hana.
—¿E-en qué? —Hana preguntó con los lentes resbalándose hacia la punta de la nariz.
—En ese intento tuyo de esconderte, pero que termina haciéndote llamar aún más la atención. —Melissa levantó delicadamente los lentes de Hana a su lugar—. Mucho gusto, soy Melissa, pero puedes decirme Mel. Hana estrechó la mano que Melissa extendió—. Hm, apretón firme, ¡me gustó! —Mel manifestó su aprobación y Hana sonrió.
Antes de sentarnos a conversar, les mostré a Melissa, Flavio y Catarina todo el espacio que mi tío había preparado para recibirme. Se quedaron tan impresionados como yo con el lugar. Después fuimos a mi oficina y Melissa contó sobre el desagradable regreso de Domani a nuestro apartamento.
—Mel, no deberías haberte acercado a Jennifer. —hablé cuando terminó de contar.
—¿Estás loco, Fernando? ¿Y dejar que esa lagartona crea que me intimida? De ninguna manera. Además no hice nada, puedes preguntarle a Flavio. —Melissa protestó.
—Como si no te conociera. —La miré—. Mel, si tu papá te pidió que te alejaras, deberías haberlo escuchado. Por tu seguridad.
—Nando, ese hombre no me asusta. —me respondió simplemente—. Solo necesito tomar algunas precauciones.
—Ya sé lo que voy a hacer. —El tío Álvaro se levantó y fue al teléfono—. Hana, llame a la presidencia de la Farmacéutica Domani, por favor.
Mi tío esperó la llamada y lo miré curioso por lo que iba a hacer. De cualquier manera, no parecía satisfecho.
—Domani, corta la charla vacía. Te voy a dar un aviso, si tú, tu sobrina, cualquiera con tu apellido o cualquiera en nombre de ustedes se acerca de nuevo a Fernando o a Melissa, cancelo todos los contratos de tu empresa con este hospital. ¿Fui claro? —El tío Álvaro habló, escuchó algo y retrucó, antes de terminar la llamada—. ¡El aviso fue dado!
El tío Álvaro volvió a sentarse y tomó la mano de Melissa, garantizando que los Domani serían alejados de nosotros. Después de que conversamos un poco más, Melissa y nuestros amigos se despidieron.
—Hana, hoy no puedo porque estoy muy atrasada, pero esta semana aún paso a recogerte, nosotras dos vamos a dar un paseo e intercambiar unas ideas. —Mel avisó y se volteó para tirarme un beso antes de salir.
—¡Me encantó tu novia! —Hana comentó sonriendo.
—¿Melissa ya habló contigo? —preguntó y le conté lo que había pasado, incluyendo que mi tío le dio una advertencia a Domani—. Excelente, más tarde voy a llamar a Álvaro. Fernando, Domani no es una persona muy agradable, le gusta hacerse el listo y suele ser medio tramposo en los negocios. Corre el rumor de que convenció a su papá de desheredar a su hermana porque se casó con un hombre sencillo. Pero también tiene una manía insoportable de resolver todo y cualquier cosa en la justicia. Crea procesos que al final no dan en nada, pero hasta que llegan al final ya dieron mucho dolor de cabeza.
—¿Tienes miedo de que demande a Melissa? —Ya había escuchado sobre el número exorbitante de procesos que tenía mi ex empleador y de esa manía de demandar a todo el mundo, por eso siempre hice copia de todo lo que hacía en la farmacéutica.
—Sí. Pero tengo miedo de que haga cosas peores con ella. Tiene algunos casos de agresión contra mujeres, no quiero a mi hija en su mira. —La información que Octavio me daba era nueva.
—Nunca supe eso. —comenté.
—No, porque todas las veces logró un acuerdo y un término de confidencialidad, entonces la noticia no se esparce. Estoy tratando de hacer algo que lo pondrá fuera del camino de Melissa, pero hasta que lo logre, necesitarás ayudarme. —pidió.
Sabía cuánto se preocupaba por su hija, así como yo. Melissa era demasiado valiente y admiraba eso en ella, pero ya había perdido la cuenta de cuántos problemas tuvo por eso.
—Voy a estar atento. Octavio, tal vez sería bueno que nos mudáramos, el apartamento no es muy seguro. —Estaba pensando en eso desde que Melissa contó que Domani no salió del edificio y regresó después de que yo salí.
—Esa es una buena idea. —estuvo de acuerdo—. ¿Necesitas que haga algún arreglo?
—No, por ahora no. Tengo algo en mente, pero si necesito te aviso. —advertí.
Después de conversar un poco más con mi suegro, colgué el teléfono, con esa idea del cambio de dirección quedando cada vez más bien delimitada en mi mente. Este cambio sería bueno, nos libraría de Domani, de Jennifer y del vecino de abajo, todo en un solo movimiento.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....