"Jennifer"
¡Ay, qué dolor de cabeza! Esa loca de Melissa me pegó de a de veras. Pero hasta ahora no entendí cómo me caí, fue como si me tropezara con mis propios pies. Y ella se aprovechó de eso. Pero era mejor que me mantuviera lejos de ella, estaba loca, completamente loca y este plan de mi tío era pésimo.
Pero me encantaría conquistar a Fernando y ganar acciones de esta farmacéutica. El problema era que Fernando me detestaba, se notaba. Y no soy tapete para andar siendo pateada y pisoteada, era mejor que pensara si esto valdría realmente la pena o si sería mejor dejar esta historia atrás y conseguir otro en el departamento para que hiciera mi trabajo. ¡Ay, qué dolor de cabeza!
En cuanto llegué a la farmacéutica me informaron que mi tío quería hablar conmigo. Debía estar de pésimo humor, porque con certeza no consiguió lo que quería con Melissa. Pero tenía que aguantar, por eso fui a su oficina.
—¿Quiere hablar conmigo, tito? —pregunté cuando entré.
—Claro que quiero hablar contigo. —Se volteó para mirarme—. Dios mío, ¿qué pasó? ¿Melissa te pegó?
Pensaba que era mejor mantener a mi tío sin saber la historia o Melissa podría realmente clavar mi rostro lindo en el asfalto. Ya había visto las fotos de lo que le hizo a una chica años atrás.
—No, tito, me tropecé y me caí, fue una caída horrible. —Mantendría las cosas así por el bien de mi rostro.
—¡Dios mío! Fue feo de verdad, tienes algo enorme brotando en la frente. —Hizo una mueca al acercarse.
—Tito, me duele mucho la cabeza. ¿Puedo irme a casa? —pedí.
—¡Claro que no! Tienes un departamento que comandar. Arréglate que te pago muy bien. Pero antes cuéntame, ¿cómo te fue con Fernando? —Abrió una sonrisa.
—¡No me fue! —Hice una mueca—. Tito, Fernando me detesta y ahora que ya ni trabaja más aquí, va a ser difícil conquistarlo.
—Ah, pero tú vas a arreglártelas, sobrina. Vas a conquistar a Fernando Molina, te vas a casar con él y te voy a dar veinte por ciento de esta farmacéutica. ¿No quieres eso? Tu independencia, tu fortuna sin necesidad de depender de nadie.
Era todo lo que quería, la parte que me correspondía por derecho en esta empresa. Pasamos la vida dependiendo de mi tío, todo porque mi mamá tuvo la brillante idea de casarse con un hombre sin recursos, mi papá, que no tenía dónde caerse muerto, y mi tío convenció a mi abuelo de desheredarla, quedándose con la empresa entera solo para él.
—Querer sí quiero, tito, pero ¡estoy pensando que conquistar a Fernando va a ser imposible! —Me lamenté y me miró con esa mirada fría que me asustaba.
—Arréglate, Jennifer. No ascendí a Fernando por tu culpa. Si lo hubiera ascendido no se habría ido y yo tendría pase libre para colocar todos mis productos en ese hospital, lo que significaría mucho más dinero entrando a esta empresa. Pero ¿qué hiciste? Me convenciste de que debería ascenderte. —Me recordó.
—Es que tú siempre dices, tito, que solo se puede confiar en la familia. ¿Y cómo iba a saber que era heredero de ese hospital? —me quejé.
—Solo si tengo una excusa para estar ahí por la farmacéutica. —comenté sin siquiera pensar.
—¡Ah, pero claro! Eso es, ya sé cómo podrás entrar y salir de ese hospital cuando quieras, serás la representante de la farmacéutica. —Parecía muy feliz de haber encontrado lo que llamaba solucionar el problema.
—¿Qué vas a hacer? —pregunté.
—A partir de ahora, irás ahí siempre que sea necesario presentar nuestros productos y saber qué están pensando de lo que ya usan. —respondió volviendo a animarse.
—¡Ay, no, tito, vendedora no! —me quejé, no tenía el menor talento para ventas, solo era buena en compras y de productos de lujo.
—Pero necesito tener mucha paciencia de verdad. Jennifer, no tengo ninguna esperanza de que logres vender ni una bolita de algodón, pero vas a acompañar al director de ventas cuando vaya al hospital. ¡Y no te quejes, ya decidí! —Finalizó la conversación y me mandó de vuelta a mi oficina.
Estaba perdida, tendría que hacer todo lo que él quería para seguir llevando mi vidita de comodidades. Pero odiaba trabajar, solo vine a esta empresa porque el tito exigió que trabajara y mi hermano garantizó que había alguien para hacer el trabajo por mí, pero ahora ni eso tenía. Y lo peor es que no sabía nada, ni siquiera hice la universidad, la única en la que logré entrar era virtual y le pagaba a alguien para que hiciera todo por mí. Pero ahora me estaba hundiendo en desesperación. Tendría que llamar a mi hermano y pedir ayuda para salir de este lío.
¡Maldición! Se suponía que solo estaría girando en esta silla de jefe y comprando zapatos por internet mientras Fernando hacía mi trabajo. ¡Qué mundo tan injusto! ¡Ay, qué dolor de cabeza!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....