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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 735

—¡Marcos! ¡Marcos! —gritaba Silvia Quintana con pánico absoluto.

Varios enfermeros empujaban la cama de hospital hacia la salida a toda velocidad.

Adriana vio cómo su abuelo yacía sobre la cama: tenía el rostro morado, su cuerpo se sacudía en violentas convulsiones y estaba echando espuma por la boca.

En los monitores cercanos, la línea de sus latidos subía frenéticamente.

Incluso Adriana, que ya se había preparado mentalmente, se llevó un susto enorme.

Esa reacción... ¡había sido demasiado rápida!

Según lo que le dijo Augusto, el químico tardaría al menos una hora en provocar los síntomas en el abuelo.

Y no habían pasado ni diez minutos...

¡Pero bueno, el plan ya estaba en marcha!

¡A esa cualquiera de Kiara Ibarra le caería toda la culpa!

Mientras Adriana observaba cómo el equipo médico se llevaba de urgencia a su abuelo, paseó la mirada por el pasillo.

En ese preciso instante, sus ojos se cruzaron con la mirada calculadora y penetrante de Kiara, quien acababa de llegar corriendo.

El corazón de Adriana dio un vuelco brutal. Por un instante, los músculos de su rostro sufrieron un espasmo de terror.

Pero rápidamente recompuso su expresión, levantó la barbilla y enfrentó a su prima.

—¡Prima Kiara, ya te lo había dicho! ¡¿Cómo iba a compararse tu nivel con el de los grandes expertos de este sanatorio?! Te advertí que no te hicieras la valiente dándole tus remedios caseros ni clavándole agujas a tu antojo. Ya ves, ¡mira lo que acabas de provocar!

Simón Quintana, que había llegado justo detrás de Kiara, sostuvo a tiempo a Silvia, cuyas piernas habían flaqueado y trataba de correr tras la camilla de su esposo a tropezones.

—¿Qué demonios pasó? —preguntó Simón.

—¡Tío Simón, fue la prima Kiara! —gritó Adriana, apuntándola con el dedo—. ¡Todo es culpa de esos tés raros y de las agujas que le estuvo clavando! ¡Lo hizo para hacerse la heroína y ganarse las acciones del abuelo, y terminó haciéndole daño!

Al escucharla, Simón frunció el ceño y la miró.

—¿Tú qué haces aquí?

Él mismo la había dejado encerrada en la mansión familiar para que reflexionara sobre sus actos. ¿Cómo se había atrevido a escapar?

La mirada de su tío asustó a Adriana, quien encogió los hombros por reflejo.

—L-la abuela me extrañaba... le di lástima y dejó que saliera...

Pero enseguida alzó el rostro de nuevo, fingiendo valentía.

—¡El problema ahora no soy yo, es ella! ¡Metieron al enemigo en casa y miren cómo está el abuelo!

—Adriana Quintana.

Kiara la miró con una frialdad glacial.

—¿Y cómo estás tan segura de que lo que le pasó tiene que ver conmigo?

Capítulo 735 1

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