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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 416

Así, Alejandro podía seguir vendiéndose la idea de que él seguía estando “por encima”, que no había llegado hasta donde estaba por colgarse de una mujer.

Pero en el fondo lo tenía clarísimo…

Si él, y la familia Ríos, habían llegado tan lejos, era únicamente por Eloísa.

Por eso, cada vez que estaba frente a Eloísa se sentía menos, se ponía a la defensiva, se volvía susceptible.

Solo delante de Carolina, esa chica que venía de un pueblito perdido, podía recuperar un poco de orgullo como hombre.

Y entonces, un paso en falso… y todo se fue encadenando.

Alejandro miró la carita fría e indiferente de Eloísa.

Después de probar lo que era sentirse “el que manda”…

Ahora Eloísa quería quitarle todo.

Y entonces la familia Ríos, sin el respaldo de los Carrasco, se iría directo a la quiebra.

¡No!

¡No podía perderlo todo!

¡No podía perder ese respaldo de la familia Carrasco!

¡Sin Eloísa, la familia Ríos se iba al carajo!

La mirada de Alejandro se endureció de golpe y la cara se le retorció.

Torció la boca en una sonrisa casi enfermiza. De pronto, le agarró el brazo a Eloísa y la jaló contra su pecho.

—Ellie, ¿no que te gustaba un buen? Justo hoy ya cumpliste dieciocho… ya toca que pase algo entre nosotros. Y si pasa, pues es porque los dos queremos, ¿no?

Alejandro miró a la chica bonita y dulce frente a él: ese cuerpo joven, suave, todavía con inocencia.

En sus ojos, el deseo retorcido se le fue encendiendo poco a poco.

—¡Quítate! ¡Tú… estás loco! —Eloísa no se imaginó que ese tipo se atreviera a tanto, y encima en territorio de la familia Carrasco.

—Alejandro, no te pases de lanza. Si de verdad me tocas… tú y la familia Ríos se van a acabar.

—¡No! ¡Si tú eres la princesita de la familia Carrasco! —Alejandro se rió con malicia—. Te enamoraste de mí justo el día que cumpliste la mayoría de edad, “se te fue el control”… En todo Clarosol, ¿qué hombre te va a querer después? Al final, igual te vas a tener que casar conmigo.

—Tranquila, Ellie… lo que te prometí antes sigue en pie. De aquí en adelante, me quedo solo contigo. Solo te voy a querer a ti…

—¡Alejandro! ¡Atrévete! —Con los dedos temblando, Eloísa marcó a un número.

Ni ella sabía a quién le estaba marcando.

Pero justo cuando entró la llamada…

Alejandro reaccionó rapidísimo: le agarró el brazo, y de un manotazo tiró el celular al suelo.

El corazón de Eloísa se hundió.

El miedo la reventó por dentro; se puso a temblar y soltó un grito.

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