—¿Qué significa eso? —se quedó atónita Sabrina—. ¿Por qué deberíamos ignorarla? ¡Su presencia en la clase de élite afecta gravemente la moral de todos!
El profesor Cáceres suspiró y lanzó una mirada rápida hacia la puerta de la oficina.
Al ver que no había nadie escuchando, bajó la voz.
—Señorita Benítez, hay cosas de las que no me corresponde hablar demasiado, pero Kiara es una estudiante reclutada directamente por el director. Es intocable para él.
—El mismísimo director me dejó claro que el caso de Kiara es especial. Tiene permitido hacer absolutamente lo que quiera, y nosotros, como profesores, no tenemos autorización para intervenir.
—Y no solo no podemos intervenir, sino que debemos darle libertad total.
—Mientras no haga explotar la universidad, incluso si decide armar una fiesta en medio del salón de clases, tenemos que fingir que no vimos nada.
Tras esa revelación, el profesor Cáceres trató de aconsejarla de buena fe:
—Si el director tomó esa decisión, debe tener sus motivos. Él jamás pondría en riesgo el prestigio de la Universidad Libre del Sur ni jugaría con la excelencia académica.
—Señorita Benítez, usted es una estudiante. Su única responsabilidad es enfocarse en sus estudios y prepararse para obtener un resultado sobresaliente en el próximo Desafío Élite. No desperdicie su tiempo en alguien que, al final del día, no tiene ninguna relevancia para usted. ¿Quedó claro?
El profesor Cáceres había sido bastante directo.
Pero Sabrina simplemente no podía entenderlo.
¿Qué clase de privilegio absurdo era ese?
¡Era demasiado descarado!
¿Quién en su sano juicio podría aceptar algo así?
Sabrina regresó hecha una furia al salón y, exagerando las cosas a su conveniencia, les contó a todos en la clase de élite lo que el profesor Cáceres había dicho.
Estos estudiantes, que ya de por sí tenían un ego enorme y menospreciaban a Kiara, no podían creer lo que escuchaban.
¿Cómo era posible que una holgazana, alguien que pisoteaba la excelencia académica de esa forma, gozara de semejantes privilegios?
—¿Es una broma de mal gusto?
—¿Acaso esto sigue siendo una universidad? ¿Esta es la prestigiosa Universidad Libre del Sur con la que tanto soñé? ¡Es un insulto a la academia!
—¿De dónde salió Kiara? ¿Qué clase de tratos sucios hizo con el director para conseguir este trato preferencial? ¿Qué méritos tiene?
Tal como Sabrina lo había anticipado, la furia de los estudiantes se encendió en cuestión de segundos.
Ella sonrió con malicia:

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