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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 392

Dana ya no aguantó:

—¿Nos ven cara de idiotas o qué? ¡Es la fiesta de mayoría de edad de la señorita Carrasco! Si trajéramos una invitación falsa, ¿no sería como querer desaparecer de Clarosol? ¡También tenemos dignidad!

—Disculpe, coopere con nuestro trabajo —el guardia los barrió con la mirada—. De verdad no tenemos registro de ningún “Grupo Zúñiga” y… con lo que hicieron hace rato aquí en la entrada, la verdad no parece… que les importe mucho la dignidad.

—¡Tú… pinche empleado, qué dijiste! —Dana se encendió y hasta levantó la mano, como si fuera a soltarle una cachetada.

La familia Zúñiga podría estar en horas bajas, pero no para que un guardia cualquiera los humillara.

Tristán la sujetó de inmediato y le clavó una mirada dura.

Dana movió los labios, pero al final se tragó lo que iba a decir.

¿Con Kiara no podía desquitarse… y con estos guardias tampoco?

Benjamín le agarró el brazo.

—Mamá, de verdad tienes que bajarle. Aunque sean guardias, son guardias de la familia Carrasco.

Miró de reojo al personal de seguridad y bajó la voz.

—Y además solo están haciendo su trabajo. Si armamos un escándalo, a nosotros nos va peor.

Dana lo escuchó… aunque igual quiso alegar.

—Yo digo que nos están agarrando de…

Benjamín vio lo mal que, incluso ya “arreglada”, se veía Dana; y luego la cara roja e hinchada de Catalina. Suspiró.

—Después de lo que hicimos hace rato en la entrada, parando a la gente, queriendo saludar a todo mundo y quedando en ridículo… cualquiera pensaría que venimos a colarnos.

—¡¿Quién…?! —Dana se volvió a encender.

Pero al cruzarse con la mirada de su hijo mayor, se tragó las palabras.

Apretó los dientes y ya no dijo nada.

Catalina puso cara de susto.

—Pero esto es la familia Carrasco… Si Kiara viene a hacer ese tipo de cosas aquí… si la señorita Carrasco se entera, ¿no se va a desquitar con nosotros?

—Cata, ¿todavía le dices así? —Dana también oyó y se le notó el asco—. Esa… esa tipa. Tú ya no te juntes con ella; luego te pega alguna enfermedad, ¿qué?

Al enterarse de que Kiara había entrado “sin problema” porque supuestamente hacía “servicios especiales”, Dana sintió que por fin se desquitaba.

Torció la boca, como si hasta le diera asco mencionarla.

—Además, ella ya firmó un acuerdo para cortar con la familia. Lo que haga y las consecuencias, que las cargue ella. ¿A nosotros qué?

En eso, el guardia que fue a verificar regresó con la invitación y se la devolvió con ambas manos.

—Adelante, señores.

***

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