Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 391

—A ver, acuérdense: ahorita que entremos, cuando la vean, me la tratan con respeto. Ya no quiero que anden hablando de más ni armando broncas.

A Dana le ardió que Tristán la regañara enfrente de todos. Se quedó con coraje y, aun así, sin querer aceptarlo, sabía que él tenía razón.

Al final, habían sido sus comentarios los que hicieron enojar a los encargados de Grupo Liderazgo e Impulso Capital.

Fuera cual fuera la relación entre el señor Olivares, el señor Villaseñor y Kiara, no era algo para andar ventilándolo.

Además, esos dos también tenían familia; sus hijos ya casi eran de la edad de Kiara.

Dana no tuvo de otra más que tragarse el coraje y cerrar la boca.

Así, el grupo avanzó hacia la hacienda con la invitación en mano, todos con cara de vergüenza.

Apenas llegaron a la entrada, un guardia los detuvo:

—Disculpen, ¿me muestran su invitación?

Tristán ya venía hasta el tope. Hace rato había visto cómo esos mismos guardias ni siquiera revisaron invitación y, en cambio, recibieron a Kiara con toda la cortesía del mundo.

Y ahora que ellos traían la invitación en la mano, ¿todavía se atrevían a detenerlos?

A Tristán se le fue la sangre a la cara. Furioso, aventó la invitación hacia el guardia.

—¡Aquí está! ¿No la ves? ¡Esta es nuestra invitación!

Otro guardia reaccionó de inmediato, la atrapó al vuelo y, con el rostro duro, advirtió:

—Señor, cuide su comportamiento.

Dana, al ver esa actitud, recordó lo serviciales que habían sido con Kiara y lo fríos que estaban siendo con ellos.

¿Como si ellos valieran menos que Kiara?

—Una disculpa, esperen un momento.

Los Zúñiga se quedaron parados en la entrada de la hacienda.

Veían cómo los demás invitados mostraban su invitación y pasaban por el filtro de seguridad sin problema.

Y ellos, en cambio, se quedaron a un lado, plantados como mensos.

Encima, otros invitados los miraban raro.

La humillación era total.

Y para colmo, el guardia que estaba verificando la invitación se tardaba una eternidad; tecleaba y tecleaba, quién sabe qué tanto revisaba en la computadora.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste