Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 263

A Dana se le fue la sangre a la cabeza.

Esos juniors… hablaban en serio.

¿De verdad querían dejarle inútil la mano?

A Tristán se le fue el color de la cara. No podía creer que su esposa fuera tan tonta como para seguir mostrando su odio hacia Kiara en la cara.

Se adelantó a toda prisa, se puso frente a Dana y le sonrió a Eugenio, servil, hasta inclinándose un poco.

—No, no, claro que no… ¿cómo cree que no?

Mientras hablaba, frunció el ceño y le lanzó a Dana una mirada amenazante.

Pero esos juniors solo lo miraban fríos; su humillación no les movía nada.

Tristán apretó los dientes, decidió jugársela y jaló a Dana hacia él de golpe.

Levantó la mano.

—¡Pum, pum, pum!

Varios cachetadones, secos, fuertes, le tronaron en la cara a Dana.

Se notaba por el sonido: le pegó con todo.

—¡Estúpida! ¿Qué esperas para pedirle perdón al señor Eugenio? ¡Y a todos los jóvenes! —Tristán la jaló y le gritó.

Luego volteó y volvió a sonreír, adulador, incluso hacia Kiara:

—Y lo más importante: ¡a Kiki!

Dana quedó aturdida. Le zumbaban los oídos, la cara le ardía y le dolía horrible.

Lo miró con los ojos abiertos, sin poder creerlo.

Justo hace rato, cuando Kiara le rompió la muñeca, Tristán todavía se había puesto de su lado.

¿Y ahora, solo por Kiara, le pegaba?

¿Y encima quería que ella le pidiera perdón a esa…?

Tristán estaba sacrificándola de la manera más directa y humillante para demostrarle lealtad a ese grupo y calmar el asunto.

Para ella, eso era una vergüenza enorme.

Eugenio soltó una risita.

Floja, pero cargada de un frío brutal.

A Tristán se le tensó la cara.

Conocía el carácter de esos juniors: eso significaba que ya estaban hartos.

Si esto seguía…

La familia Zúñiga, que ya estaba colgando de un hilo, se iba a venir abajo por completo.

Ellos habían ido al Club Diamante Negro a resolver el problema, no a empeorarlo.

Por la familia Zúñiga, por él mismo…

Tenía que endurecerse.

Tristán frunció el ceño, se le fue encima, le agarró el pelo a Dana y le metió un patadón en la parte de atrás de la rodilla.

—¡Pinche vieja! ¡Te dije que pidieras perdón! ¿No entiendes o qué?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste