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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 358

Cristina, comportándose como la reina del evento, disfrutaba de la atención mientras un enjambre de invitadas se acercaba a halagarla.

—Hugo, iré a saludar a unas amigas. Ahora vuelvo —dijo ella en voz baja, fingiendo estar abrumada por tanta atención, para excusarse y alejarse.

Hugo asintió con una mirada suave.

—Ve tranquila.

Esa simple interacción y el cruce de miradas bastaron para despertar la envidia de las mujeres que la rodeaban.

—Se nota que se adoran. Seguro que pronto habrá boda, ¿no?

Cristina fingió sonrojarse y bajó la mirada con modestia.

—Hugo es muy bueno conmigo, pero por favor, no malinterpreten las cosas. Somos muy buenos compañeros...

Las demás mujeres rieron con complicidad. No había mucho más que añadir, solo envidia disfrazada de cortesía.

Mientras conversaba, Cristina no dejaba de buscar a la familia Leal con la mirada. Vio a Yago al otro lado del salón, rodeado de gente y acaparando la atención tanto como Hugo.

Cristina sonrió levemente y dio un sorbo a su vino, pero por más que buscó, no vio a Vania por ninguna parte.

—Qué extraño... Un evento tan importante y la supuesta ahijada de los Leal no está por ningún lado —comentó una mujer a su lado.

Cristina la miró de reojo, prestando atención pero sin decir una sola palabra.

—¿Verdad? Hicieron un escándalo tremendo cuando la acogieron, pero hoy que es la oportunidad perfecta para lucirla, ni sus luces. ¿Se creerá demasiado para nosotros? Qué falta de respeto.

Cristina sonrió por dentro, burlándose de la poca visión de la mujer. Gente así no merecía estar en su círculo.

Siguió escudriñando el salón y confirmó que Vania no había asistido.

Logró identificar a los padres de Yago. El señor Leal estaba ocupado saludando a varios políticos, mientras que la señora Leal conversaba animadamente con un grupo de damas de sociedad.

Cristina no le quitó los ojos de encima.

En cuanto vio que la señora Leal se quedó sola un momento, caminó hacia ella con paso delicado y seguro.

—Buenas noches, señora Leal.

La expresión de la señora Leal se volvió aún más fría.

—¿Hermana de Vania?

—Sí, aunque casi no tenemos contacto. Estuve presente en el evento cuando la acogieron como ahijada —Cristina midió sus palabras, buscando cualquier indicio de rechazo.

La señora Leal soltó un frío sonido de afirmación que demostró desinterés total. Parecía no darle la menor importancia a aquel evento.

Cristina sintió que el corazón le daba un salto de alegría. ¡Lo sabía! Seguramente la familia Leal solo había aceptado a Vania por insistencia de Yago, pero en el fondo no la aprobaban.

—No hablemos de eso, señora Yáñez —dijo la señora Leal, cambiando de tema—. Escuché que el proyecto entre Grupo Nexo y Corporativo Alba fue todo un éxito, y que usted estuvo a cargo de todo.

La actitud evasiva de la señora Leal convenció a Cristina de que no querían saber nada de Vania.

Fingiendo humildad, Cristina respondió:

—Para nada. La inteligencia artificial es mi área de especialidad. Fue un trabajo de rutina coordinar a ambos equipos, pero le agradezco sus amables palabras.

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