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HUÍDA SUYA, LOCURA MÍA romance Capítulo 6

—¿Te volviste loca? —La sangre le hirvió a Vicente, y su dedo tembló al señalarla—. ¡La mandaste directo a la boca del lobo! ¿No sabes quién es Fabrizio Ferrero? ¡Es intocable! ¿Y te atreves a tenderle una trampa? ¿Quieres que destruya nuestra familia por completo?

Lucía palideció, pero le gritó en respuesta:

—¿Por quién crees que lo hice? ¡La empresa está a punto de quebrar! ¡Los préstamos vencieron, los proveedores nos respiran en la nuca, si no conseguimos dinero nos quedaremos en la calle! Sí, jugué sucio. ¿Pero cuántas mujeres matarían por enredarse con alguien como él? ¡Salió bien! ¡Es una bendición para Valeria y la única salvación para nosotros!

—¿Una bendición? —Vicente temblaba de ira—. ¡Estás vendiendo a mi hija! Por muy fracasado que yo sea, jamás sería capaz de hacer algo tan ruin.

—¿Venderla? —Lucía se rio con amargura—. ¡Cuando necesitábamos dinero, deberías haberle dicho a ella que buscara los contactos de su difunto abuelo! ¡No vengas ahora a hacerte el padre modelo! Y te lo digo desde ya: el daño está hecho, él se acostó con ella, ¡y tendrá que asumir las consecuencias!

—¡Tú...! —Vicente estaba fuera de sí, y levantó la mano para golpearla.

En lugar de acobardarse, Lucía le ofreció la mejilla.

—¡Pégame! ¡Pégame si quieres, pero a ver quién salva a nuestra familia! ¿Te crees que lo hice por gusto? ¡Si no fueras tan fracasado, no habría tenido que recurrir a esto!

Valeria, que había permanecido callada todo el tiempo, parpadeó al escuchar la mención de su difunto abuelo.

—Papá, ya dejen de pelear —murmuró con una voz tan ronca que no parecía suya.

Ambos se detuvieron y la miraron.

Valeria, más pálida que un fantasma, se volvió hacia Lucía.

—Mamá... ¿Crees que los Ferrero van a responder por esto? Él estaba furioso.

El solo recuerdo de aquellos ojos fríos y llenos de odio la hizo temblar.

Lucía le agarró la mano de inmediato.

—Ay, mija. ¡No importa lo que diga él, lo que importa es el anciano de la familia! Ya me averigüé todo: el anciano Ferrero conocía a tu abuelo. Si vas a contarle todo tu sufrimiento, no dejará que te ignoren.

Y, por supuesto, jamás mencionó el detalle de haberla drogado.

Vicente miraba a su hija siendo manipulada por su esposa, como una marioneta.

Se dejó caer en el sofá, hundiéndose el rostro entre las manos.

Un silencio sepulcral reinó en la sala.

Lucía rompió la tensión bajando el tono:

—Vicente, no hay nada que hacer. Con las migajas que suelten los Ferrero, nosotros nos salvamos. Si Valeria logra casarse con él, será la señora Ferrero. ¡Es un millón de veces mejor a que nos vayamos todos a la quiebra y ella termine casándose con cualquier don nadie!

Vicente abrió la boca para quejarse, pero se quedó callado.

Capítulo 6 1

Capítulo 6 2

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