Violeta miraba a Elián con una expresión serena y sincera en los ojos.
Pensaba que, después de haber trabajado tanto tiempo como profesora particular de Andy en la Mansión Fuentes, seguramente ellos confiaban en ella al menos un poco.
Por eso, se atrevió a ofrecer su ayuda, asegurando que podía apoyarles si lo necesitaban.
Pero Elián, sin pensarlo dos veces, rechazó la propuesta de Violeta de inmediato.
—No hace falta, aunque estemos ocupados siempre sacaremos tiempo para recoger a Andy —dijo Elián, mientras tomaba a Andy de la mano y lo acercaba a su lado.
Violeta apretó suavemente los labios, y en su mirada se notó un instante de incomodidad por la negativa de Elián, aunque enseguida se repuso y habló en voz baja:
—Está bien. Si alguna vez necesitan que les ayude, Sr. Fuentes, no dude en decírmelo. Yo jamás le haría daño a Andy.
Al escucharla, Elián le echó una mirada rápida a Violeta y luego, inclinándose hacia Andy, le susurró:
—Ve con tío Eloy al carro, hijo. Tu papá y la profe Ávila tienen que hablar un momento.
Al oír esto, el corazón de Violeta empezó a latir más rápido sin que pudiera evitarlo.
¿Finalmente iba a poder hablar a solas con Elián?
Eloy se acercó a tomar la mano de Andy.
Andy, tranquilo, se la dio y subió al carro sin protestar.
Cuando Andy ya se había alejado, Elián se volvió hacia Violeta y, con voz seria, le dijo:
—No me importa cuál sea tu intención al acercarte a Andy, pero te advierto: si llegas a lastimarlo de alguna manera, te aseguro que no te lo voy a perdonar.
La mirada de Elián era especialmente fría, y en sus ojos se notaba una advertencia clara mientras miraba a Violeta.
Ella se quedó unos segundos en silencio, sorprendida de que Elián quisiera hablar a solas con ella solo para decirle eso.
Se mordió el labio con fuerza y, al ver el rostro distante de Elián, en sus ojos asomó una sombra de tristeza.
—Sr. Fuentes, nunca he tenido intención de hacerle daño a Andy, yo solo...
Elián seguía con una expresión impasible.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!