Cuando Violeta conversaba con Irmina, no pudo evitar enderezar la espalda, queriendo mostrarle que estaba tranquila y segura de sí misma, sin dejarse intimidar por la presencia fuerte de Irmina.
—No ha sido difícil, es lo que debía hacer —respondió, tratando de sonar natural.
Irmina asintió suavemente.
Después de la comida, Andy tomó la mano de Elián y, con voz dulce, le pidió:
—Tío, hace rato no jugás conmigo. ¿Hoy sí me acompañás a jugar un rato? Prometo que después de que se me pase la comida, me lavo los dientes y me acuesto.
Elián llevaba días con poco apetito, así que apenas probó bocado antes de dejar los cubiertos de lado. Andy, en cambio, ya había comido antes con Gustavo.
Como Irmina llegó tan tarde, Elián tenía ganas de conversar un poco con ella, pero al ver a Andy mirándolo con esos ojos llenos de esperanza, solo pudo sonreír resignado y revolverle el cabello cariñosamente, decidiendo dejar la charla con Irmina para después.
—Está bien —aceptó—. Pero solo cinco partidas, ¿listo?
Andy asintió enseguida.
Elián se levantó de la mesa, tomó la mano de Andy y juntos se encaminaron a la sala. Antes de salir, le dijo a Irmina:
—Cualquier cosa, solo avisame.
Irmina sonrió y le respondió:
—Ya tengo todo lo que necesito en la mesa, no te preocupes. Anda a acompañar a Andy.
Elián asintió otra vez y se fue con Andy al salón.
Violeta, al ver la sonrisa radiante de Irmina, sintió un pinchazo en el pecho. Le costaba controlar la envidia y, aunque trataba de reprimir ese sentimiento, no podía evitarlo. Era como si se repitiera mil veces que no debía fijarse en Elián, pero apenas lo tenía cerca, una chispa nueva se encendía dentro de ella.
Irmina, notando que Violeta casi no probaba los platos y solo picoteaba el arroz de su tazón, pensó que tal vez era por pena y le animó:
—Profe Ávila, come sin pena, que hay que recargar energías.
Violeta asintió con suavidad y, cuando terminó el arroz, murmuró:
—Ya estoy llena, gracias.
Irmina soltó un "ah", justo cuando Violeta se puso de pie y, con una sonrisa, le dijo:
—Srta. Monroy, siga tranquila.
Irmina solo pudo asentir.

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