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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 810

Cuando Camila dijo esas palabras, su tono era especialmente ligero, como si romper el compromiso fuera para ella una liberación total.

Irmina no pudo evitar mirarla de reojo, sorprendida.

Camila levantó la mirada y se cruzó con la de Irmina. La sostuvo, firme.

—Ya que llegué hasta aquí, significa que no voy a pelear más con Clarisa por Benigno.

—No pienso dejarme arrastrar por el sufrimiento, así que puedes estar tranquila —añadió.

Irmina la miró, impactada por la claridad de Camila, pero no dijo nada más.

El trayecto hasta el aeropuerto transcurrió en silencio. Camila tampoco hizo esfuerzo alguno por iniciar conversación.

Irmina y Elián se quedaron viendo cómo Rufo y Camila pasaban por la puerta de embarque.

Antes de irse, Camila se giró y saludó a Irmina con la mano.

Irmina, viendo esa sonrisa tan serena, apretó suavemente los labios, y luego levantó la mano para despedirse también.

Camila le devolvió la sonrisa, se dio la vuelta y se fue sin mirar atrás.

Solo cuando ya no pudo verlos más, Irmina giró para mirar a Elián.

Desde que Rufo se había marchado, Elián parecía más relajado, aunque era evidente que seguía pálido.

Irmina pensó en lo reciente de su herida y en lo mucho que habían salido ese día. No pudo evitar preocuparse al ver el brillo de inquietud en sus ojos.

De inmediato, le sostuvo el brazo para ayudarlo.

—¿Te duele la herida?

Elián negó con la cabeza, haciendo un esfuerzo por mostrarse animado.

—No, no me duele, no te preocupes.

Pero Irmina lo miró, notando su cara demacrada, y le respondió con voz firme:

—Claro que sí te duele.

—Te ayudo a subir al carro, vámonos ya a casa.

Quizá Elián no se daba cuenta de lo mal que realmente se veía.

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