Elián escuchó las palabras de Andy, con una expresión en el rostro entre sorpresa e incredulidad.
—¿Hace mucho que lo sabes? ¿Cuánto tiempo exactamente? —preguntó.
Andy se quedó un momento en silencio, apretó ligeramente los labios, pensando con seriedad antes de responder:
—Desde que nos conocimos, lo supe.
Elián respiró hondo y en sus ojos se notó un destello de culpa.
En realidad, antes de tener un acercamiento real con Andy, Elián ya lo había visto varias veces. Pero nunca, ni una sola vez, se le había pasado por la cabeza sospechar quién era Andy.
Jamás se le ocurrió que Andy pudiera ser su hijo.
Ahora, al escuchar a Andy decir que él había descubierto su identidad poco tiempo después de conocerse, el remordimiento en Elián creció todavía más.
Ya era suficiente con haberse perdido todos esos años de la infancia de Andy.
Pero, incluso teniendo a Andy parado frente a él, ni siquiera fue capaz de reconocerlo. En cambio, un niño de apenas unos años había adivinado la verdad primero.
—Perdóname.
—Andy.
La disculpa de Elián fue sincera, y la culpa por Andy y por Irmina se le desbordó en el corazón.
Andy le sonrió de manera tranquila.
Sabía que Elián se disculpaba por no haberlo reconocido antes, así que le respondió con una sonrisa:
—No pasa nada.
—El abuelo siempre dice que todo eso ya quedó atrás, que no podemos vivir en el pasado y que hay que mirar hacia adelante.
—Las cosas buenas están por venir.
—Mientras uno reconozca cuando se equivoca y lo corrija, eso es lo importante.
Andy habló con la seriedad de alguien mayor, y hasta su expresión parecía la de un adulto en miniatura.
Elián no pudo evitar sonreír, con alivio y orgullo.
Por suerte, aunque él no estuvo presente todos esos años, Andy había estado rodeado de cariño.
Y lo mejor era que la ausencia de su padre no lo había vuelto un niño inseguro.
—De ahora en adelante, papá va a dedicar el resto de su vida a enmendar todo esto, y a asegurarse de que nunca más les falte nada a ti y a tu mamá.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!