Entrar Via

ESTA VEZ, ME ELEGIRÉ A MÍ MISMA romance Capítulo 70

Jardín de Ciervo.

La televisión mostraba un acercamiento a la cara de Daniel, en pleno discurso apasionado. Víctor estaba recostado en una mecedora junto a la ventana, con los ojos cerrados y una sonrisa llena de burla y cinismo. La hipocresía de los políticos le resultaba más insoportable que cualquier ruido nocturno.

El celular que estaba sobre la mesita de centro empezó a vibrar. Víctor abrió un ojo y vio que era el mismo número desconocido de siempre. Contestó sin ninguna prisa.

—Papá.

—¿Qué pasó? ¿Por qué no hizo efecto? —Renato se refería al ataque de alergia que se suponía debía haber tenido la noche anterior.

Víctor se quedó pensando. Lo que había hecho la chaparrita esa noche no tenía pies ni cabeza. Como él siempre era muy precavido, decidió no decirle nada a Renato hasta averiguar qué demonios estaba pasando.

—Yo tampoco lo entiendo, pero le juro que hice exactamente lo que me pidió.

Renato le contestó con voz muy tranquila: —Víctor, no me quieras ver la cara. Sabes perfectamente cuál es tu lugar aquí.

Víctor seguía sonriendo con frialdad, aunque por el teléfono su voz sonaba muy obediente: —Papá, usted sabe muy bien que no le estoy mintiendo. ¿Acaso Emilio no le contó cómo estuvieron las cosas?

La noche anterior, Emilio había preparado una crema de mariscos específicamente para él. Desde ese momento, Víctor sospechó que Emilio era un soplón de su padre. Renato llevaba toda la vida sometido al abuelo y eso lo había deformado por dentro. Además, no era la primera vez que le ponían a alguien para vigilarlo, así que a Víctor ni le sorprendió.

Renato se quedó callado. Víctor tenía razón. Ya le había preguntado a Emilio antes de llamarlo, y como el cocinero tampoco había visto nada raro, Renato nada más estaba aventando la piedra para ver si Víctor soltaba algo. Si de verdad tuviera pruebas en su contra, no se hubiera conformado con echarle una simple llamadita.

Después de un par de segundos de silencio incómodo, Renato suavizó la voz. —Víctor, no te lo tomes a mal. Estás solo en Villa Castillo, y Emilio está ahí para echarte la mano. No te lo dije desde el principio para que no te hicieras ideas raras en la cabeza. Ya ves cómo te pusiste con tus compañeros de clase la otra vez...

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ESTA VEZ, ME ELEGIRÉ A MÍ MISMA