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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 121

Ha pasado una semana y Valeria por fin pudo salir de la Capilla de Meditación.

Respiró hondo, llenando sus pulmones de aire fresco.

¡Qué bien se sentía recuperar la libertad!

Esta semana se le había hecho tan larga como un siglo.

Cada día había sido un verdadero infierno.

*Maldita sea, todo es culpa de esa perra de Alba.*

Si no fuera por ella, ¿cómo habría terminado sufriendo este tormento?

Y luego estaba esa vieja, que ahora tenía claros favoritismos.

Desde que regresó, su abuela ya no era la misma de antes.

¡Increíblemente, se había puesto del lado de Alba para castigarla!

Valeria apretó los labios, llena de resentimiento.

Al ver salir a su adorada hija, Sara sintió que se le partía el corazón:

—Vale, mi niña, cuánto has sufrido. Te preparé un tónico especial para que recuperes fuerzas, has bajado mucho de peso esta semana.

—Mamá, estoy bien, no te preocupes —respondió con docilidad, levantando ligeramente su falda al entrar al comedor.

Sara se acercó con el tónico humeante, hablando con tono indignado:

—No sé qué brujería usó esa tal Alba para que la señora Beatriz la defienda de esa manera.

Valeria tomó el tazón y bebió un pequeño sorbo, con un destello calculador en la mirada.

—Mamá, lo pasado, pasado está. A partir de ahora evitaré a Alba, sé que no le agrado —dijo Valeria, fingiendo tristeza.

Al escucharla, a Sara le dolió aún más. Abrazó a Valeria con fuerza:

—¡Ay, mi niña tonta, eres demasiado buena! Ella se la pasa atacándote, ¡y tú todavía la defiendes!

Valeria apoyó la cabeza en el hombro de su madre, esbozando una sonrisa fría y casi imperceptible.

Sabía perfectamente cómo manipular las emociones de Sara.

Capítulo 121 1

Capítulo 121 2

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