Unos cuarenta minutos después, llegó el auto. Elara subió con su hija. El vehículo dejó atrás el bullicioso centro de la ciudad y se adentró en los tranquilos suburbios hasta entrar en la Mansión Soler.
El ambiente era sumamente festivo. Había luces por todas partes y adornos dorados en las puertas. De las ramas de los pinos colgaban esferas brillantes que tintineaban con la brisa.
En el jardín, un hermoso árbol de Navidad decorado con luces rojas y doradas envolvía el lugar en una atmósfera mágica.
Se respiraba el espíritu de las fiestas en cada rincón.
Mientras Elara observaba el lugar, su corazón se llenó de calidez. Apenas el auto se detuvo frente a la casa principal, vio a Matilde caminando hacia ella con una enorme sonrisa. No pudo evitar preocuparse.
—Abuela Matilde, hace mucho frío. ¿Por qué salió a esperar?
Silvia, que la sostenía del brazo, comentó con una sonrisa:
—La señora no aguantaba las ganas de ver a Vali. Insistió en esperarla afuera y no hubo poder humano que la convenciera de lo contrario.
Marta ya le había contado a Elara que, en sus recientes salidas al centro comercial, siempre se encontraban con Matilde. ¡Se habían visto hace apenas unos días! ¿Tanto las extrañaba? Seguramente el roce frecuente había fortalecido su cariño por la niña.
—¡Ay, mi tesoro! Ven, que tu bisabuela te abrace —dijo Matilde, extendiendo los brazos.
Elara se quedó un poco sorprendida. ¿Bisabuela?
Ese título le parecía demasiado íntimo.
Aunque, pensándolo bien, Vali era hija de Dylan Lucero, y Dylan era el hermano de Renato. Así que tenía sentido que Vali le dijera "bisabuela".
Entraron en el salón principal.
La mesa de centro estaba repleta de frutas, dulces y bebidas. Renato ya le había mencionado que en la cena de Fin de Año, los hijos de Matilde llevarían a sus respectivas familias.
Pero como Elara había llegado temprano, aún no había nadie.
Matilde se sentó en el sofá con Vali en brazos. Mientras jugaba alegremente con la bebé, preguntó de manera casual:
—Mi niña, ¿Renato te dijo a qué hora llegará?
Elara estaba observando la decoración y, al escuchar eso, se sobresaltó. Parecía que Matilde le estuviera preguntando como si ella y Renato fueran una pareja. ¿Acaso ya sabía de su relación?

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