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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 841

—¡Tú... me vas a matar de un coraje!

Humberto aún estaba vivo, y todo el dinero de la familia Valdés le pertenecía exclusivamente a él.

El hecho de que Cristian ya estuviera pensando en la herencia podía interpretarse como que su hijo, de forma indirecta, ya lo quería bajo tierra.

—No te enojes, hablemos primero del asunto con la familia Córdoba.

Irene disfrutaba en el fondo ver a padre e hijo pelear.

Si Cristian lograba matar a Humberto de un infarto por el coraje, mucho mejor.

Pero Humberto, a pesar de su edad, llevaba un estilo de vida muy disciplinado, cuidaba su salud y su alimentación era impecable.

Era poco probable que cayera fulminado por un simple disgusto.

Y si por casualidad le daba un derrame y quedaba postrado en una cama, ella no tenía la menor intención de convertirse en su enfermera.

Por eso, Irene optó por desviar el tema.

—El ataque de la familia Córdoba probablemente no tiene fundamento. Te aseguro que no tiene nada que ver con Cristian.

Al escucharla, padre e hijo clavaron la mirada en ella.

Irene se humedeció los labios y les recordó con cautela: —¿Ya olvidaron que yo... yo fui la prometida de Federico?

—¿Y eso qué significa? —Humberto se tensó de celos—. ¿Acaso Federico quiere recuperarte?

Los ojos de Cristian casi se salen de sus órbitas.

Aunque nunca había tratado directamente con Federico, lo había visto en persona.

Un hombre con su poder e influencia, ¿qué mujer no podría tener?

¿Irene?

—Cuando estabas con él, todo el mundo se burlaba a tus espaldas diciendo que eras poca cosa y que no estabas a su altura. ¿Cómo tienes la cara de decir algo así? —escupió Cristian sin filtro, ganándose una mirada asesina de su padre.

Humberto tenía dinero, sí, pero también era consciente de su edad. Cuando quiso buscar a una mujer joven y hermosa para casarse de nuevo, se topó con muchos obstáculos.

Las que no tenían educación ni apellido lo hacían quedar en ridículo.

Y las que tenían prestigio y cuna, ¿por qué querrían casarse con un anciano?

Irene encajaba perfecto: joven, hermosa y con linaje.

Aunque la familia Orozco hubiera caído en desgracia, ella había sido criada con lujos, poseía la educación y el porte de una verdadera heredera.

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