Raúl se quedó mirándolo fijamente durante unos segundos. Al ver que iba en serio, le siguió la corriente de inmediato.
—Tienes toda la razón, había olvidado ese detalle. Yo soy doctor y puedo estabilizarla, pero sin equipo médico es imposible garantizar su seguridad al cien por ciento. Mi departamento está súper cerca del hospital; en diez minutos en ambulancia te aseguro que todo estaría bajo control.
Gloria escuchó a Federico y luego miró a Raúl.
Cuando Raúl terminó de hablar, volteó a ver a Virginia.
Los argumentos tenían lógica, pero algo en la situación le parecía muy extraño.
Virginia ya no tenía ganas de sonreír.
—No me va a pasar nada.
—Señorita Reinoso, no sería la primera vez que ocurre una emergencia durante el periodo de observación.
La postura de Federico era inquebrantable: Virginia tenía que mudarse al departamento de Raúl.
Raúl asintió, dándole una gravedad fingida al asunto.
—Aunque el accidente no dejó secuelas graves, que estés en observación ya es un milagro. Pero precisamente por eso no podemos bajar la guardia. Si algo llegara a pasar y tuviéramos la oportunidad de salvarte, pero por la distancia no lo logramos... sería una verdadera lástima.
Gloria se mantuvo en silencio. No quería insistir para que se quedara, pero tampoco quería sugerirle que se fuera y hacerla enojar.
—Está bien, está bien. Como y me voy.
Virginia no era tonta, se dio cuenta de que Federico la estaba echando.
Y la excusa para correrla... parecía ser que le preocupaba que se muriera en su propiedad.
¡Sería una pena que una mansión tan hermosa terminara embrujada, ¿no?!
Si la cena de anoche había sido amena y divertida, esta comida era un completo desastre.
Justo después de comer, el personal ya tenía listas las maletas de Virginia y Bruno.
Federico lo había planeado con anticipación.
Ni siquiera les dieron tiempo de reposar la comida; Raúl subió a Virginia y a Bruno a su coche y se los llevó.
Virginia era pura energía, y Bruno estaba en la edad de no parar; con ellos en la mansión, el ambiente se sentía mucho más vivo.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA