A Gloria le bastó una mirada para quedar fascinada; durante varios días no dejó de pensar en ese rostro de autoridad abrumadora.
En el asiento del conductor, el hombre manejaba el volante con total soltura, exudando un encanto maduro en cada uno de sus movimientos.
Gloria lo observó sin pestañear, intentando encontrar en su rostro algún rastro de inmadurez, pero no había ninguno.
Sin embargo, tampoco lucía esa expresión severa e inaccesible que tenía cuando ella acababa de entrar al Holding Rivadeneira.
Después de conocer de cerca a Federico, el pedestal en el que lo tenía puesto se había resquebrajado a la mitad.
Había creído que era una persona serena, reservada y refinada.
Pero resultó ser frío y despiadado.
No obstante, su inteligencia brillante logró restaurar esa imagen fracturada en su corazón, incluso superándola.
El porte excepcional del hombre, respaldado por sus grandes capacidades, lo hacía lucir aún más triunfante.
Parecía que, sin importar la faceta de Federico, siempre había algo en él que la cautivaba.
Ahora, Federico tenía un aire más hogareño, resplandeciente e inigualablemente apuesto.
Involuntariamente, se descubrió considerando la posibilidad de continuar con su matrimonio.
Pensó en tantas cosas, intentando encontrar un motivo para poner fin a esa relación y mantenerse alejada de él, pero no halló ninguno.
Gloria apretó los labios y apartó la mirada.
Pero todavía estaba el problema de Alicia Vallejo...
Quinta Buenaventura.
Hacía tres años, el mismo día en que Federico y Gloria firmaron su acta de matrimonio, él compró ese terreno para regalárselo, pero ella lo rechazó.
Gloria pensó que lo usaría para alguna inversión rentable, pero en lugar de eso, construyó una finca.
Las puertas de hierro negro se abrieron lentamente. El auto avanzó por el camino de la finca directamente hacia el estacionamiento.
El personal ya los esperaba. Al detenerse el vehículo, abrieron la puerta de inmediato para recibir a Gloria.
Cerca del estacionamiento había un pequeño parque con juegos infantiles. Bruno, atraído por ellos, corrió hacia allá apenas se bajó del auto.
Inmediatamente, alguien lo siguió para cuidarlo de cerca.

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