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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 727

¿Acaso la mayordoma lo había pinchado sin querer?

Gloria notó al instante que la mujer le estaba ocultando algo. Después de convivir tanto tiempo, sabía perfectamente que la mayordoma cuidaba a Lalo con el mayor de los cariños. Si realmente hubiera sido un accidente, Gloria no habría hecho un escándalo.

Pero antes de que pudiera decir una palabra, la empleada del lugar intervino con un tono analítico:

—Si fue un accidente, entonces tendrán que tener mucho más cuidado. Los bebés tienen la piel delicadísima. Menos mal que fue en el dedito, ¡si hubiera sido en otra parte le habría dolido horrores!

La mayordoma forzó una sonrisa llena de culpa y nerviosismo.

—Sin embargo, por mi experiencia de años trabajando con bebés, esta marca y la profundidad del piquete son idénticas a las que dejan las agujas de hospital al extraer sangre. —La empleada la miró como para advertirle—. Piénselo bien, ¿segura que el niño no se hizo ningún examen médico aunque no estuviera enfermo?

Al escuchar aquella afirmación tan rotunda, la teoría del rasguño accidental se esfumó por completo de la mente de Gloria.

Antes de que pudiera abrir la boca, la mayordoma se apresuró a hablar otra vez:

—¡No! ¿Qué exámenes le iban a hacer a un niño tan pequeño? Lo que pasó fue que hace unos días Margarita... Margarita se estaba midiendo la glucosa y dejó por ahí la lanceta de pincharse el dedo, ¡y sin querer Lalo se lastimó con ella!

Mientras hablaba, miraba a Gloria con los ojos desorbitados por el miedo.

—Margarita iba a decírselo en cuanto ocurriera, pero tuvo que irse de emergencia y no le dio tiempo. Yo pensé que no era grave, como el niño estaba tan tranquilo, decidí no preocuparla de más. Pero quién diría que...

—¿Qué?

La excusa sonaba tan absurda que a Gloria le costó procesarla.

La mayordoma siguió justificándose a toda velocidad.

—Por favor, no se moleste. Margarita no lo hizo a propósito, y yo reconozco que fue un error no habérselo contado...

Mientras ella hablaba, la empleada terminó de revisar a Lalo y le colocó un parchecito resistente al agua en el dedo.

—Señorita Loyola, nos llevaremos al pequeño a la tina ahora.

Gloria asintió levemente, dándole permiso a la empleada de avanzar.

La mayordoma se quedó callada, sin saber si Gloria le había creído. Era la primera vez que mentía sobre algo tan delicado y sentía el corazón latiéndole en la garganta. Si Gloria decidía indagar un poco más, su teatro se derrumbaría y terminaría confesándolo todo.

Capítulo 727 1

Capítulo 727 2

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