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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 55

—¿La quieres? Gánatela.

Federico se dio la vuelta y caminó hacia el privado.

Jaime soltó una carcajada y lo siguió.

—¿Y por qué no la subes y le preguntas qué quiere ella?

Federico entró al privado, jaló una silla y se sentó. Apoyó el pie en otra silla.

Con ese movimiento, le bloqueó a Jaime el lugar a su lado.

—Ella no es la que decide.

Podía ser muy capaz, pero al final solo era una secretaria sin familia.

Jaime se sentó dejando una silla de por medio.

—La neta, sí eres frío. Te siguió tantos años y para ti es como un peón. ¿La retienes porque quieres desquitarte con Irene por haberte dejado e irse al extranjero?

Era la primera vez que se veían a solas.

Jaime no dejaba de hablar, jugando con fuego.

Federico, por una vez, no se puso al brinco. Solo le sirvió más alcohol.

—¿A mí me vas a ganar tomando? —Jaime se quitó el saco, se paró, puso un pie en la silla y se arremangó. Se echó la copa de un jalón.

Él sí era de los que crecieron entre botellas.

Federico tenía muchas cenas de trabajo, pero nadie se atrevía a obligarlo a beber. ¿Cómo iba a competir con alguien como Jaime?

—A ver, va. Hoy sí me la voy a ganar. Si te desmayas, ni se te ocurra que yo pague la penalización. Mañana te quiero mandándola derechito a la entrada de Grupo Larrinaga.

Jaime se volvió a llenar la copa y también le llenó a Federico.

—Ya ni quiere estar en Holding Rivadeneira. A fuerzas nada. ¿Desde cuándo eres tan terco, Federico?

Tomaba una copa y soltaba una frase.

Federico lo escuchaba y se le iba endureciendo la cara.

Una hora después, Federico seguía sentado. Tenía los ojos algo rojos.

En la mano sostenía un vaso con licor oscuro y lo levantó hacia Jaime, tirado en el piso, hecho un bulto.

—La última va por mi cuenta.

—El que sacaron era el señor Granados, ¿no? —Pablo había tomado bastante, pero seguía consciente.

Gloria miró por el retrovisor la ambulancia alejándose.

—¿Cuál señor Granados?

—El de Grupo Larrinaga. Ese junior hoy sí se pasó de ridículo: venir a este lugar y acabar así, que lo sacaran cargando.

En un lugar de fiesta, emborracharse era “vida loca”.

En una cena de negocios, era quedar como un amateur… y que lo sacaran en ambulancia, todavía peor: tema de conversación para todo el círculo por meses.

—¿Quién se atrevería a ponerlo así? —Pablo no entendía.

Gloria negó despacio. Ella no conocía bien los proyectos de Grupo Larrinaga ni con qué tipo de gente se juntaba Jaime.

Esa misma noche, lo de Jaime borracho y sacado del hotel rumbo al hospital se volvió tendencia.

Los Granados entrando y saliendo del hospital también quedaron en fotos; el papá de Jaime traía la cara hecha pedazos.

A la mañana siguiente, la familia Granados anunció que Jaime se tomaría un tiempo para recuperarse y que, por el momento, no participaría en los asuntos de la empresa.

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