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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 163

—¡Ay, no!

Jaime vio que se venía lo peor, se levantó de golpe y la sostuvo con las dos manos.

A Gloria se le heló el cuerpo. Cayó contra él; la sujetó con fuerza por la cintura.

Se quedó tensa, sin atreverse ni a respirar hondo, tardando en reaccionar.

—Con lo difícil que fue salir “por trabajo” y tú con prisa de irte… —Jaime estaba pálido del susto—. No te voy a hacer nada.

Gloria se recompuso y, apoyándose en su brazo, se enderezó.

Seguía con el susto encima. Y al oírlo, le dio coraje; se le encendieron las mejillas.

—¿Puedes comportarte?

Al ver que sí se había enojado, Jaime chasqueó la lengua y luego se colgó una sonrisa.

Iba a soltar otra broma cuando, de pronto, vio dos figuras en la entrada.

Se le congeló la sonrisa unos segundos… y luego se le hizo todavía más amplia.

—Dicen que el que no arriesga no gana, ¿no? ¿A ti no te gustan como yo? Entonces, ¿qué te gusta? ¿Federico, el correctito, el que se hace el intocable?

A Gloria le volvió a punzar la cabeza al oír el nombre de Federico.

Quería cortar cualquier cosa que sonara a vínculo con él.

—Ese tipo… me gusta menos.

Jaime sonrió de oreja a oreja, se sentó y volvió a mirar hacia la puerta, fingiendo que apenas los veía.

—Ah, caray. Señor Córdoba, qué casualidad… ¿no habrá alcanzado a oír lo que dijo Gloria?

Gloria se alisó el vestido. Al escucharlo, se le tensó el cuerpo.

Volteó despacio.

En la puerta estaba Federico.

Frente a él, en silla de ruedas, estaba Irene.

Irene se veía sorprendida; luego miró la cara de Federico, buscando su reacción.

—Me dijeron que estaban aquí por trabajo. Vine a ver —dijo Federico.

Tenía una mano en el respaldo de la silla de ruedas y la otra en el bolsillo.

Actuaba como si no hubiera escuchado lo de Gloria.

Capítulo 163 1

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