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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 116

Helena abrió la boca y lo primero que soltó fue:

—¡Le vas a pedir disculpas a mi hija!

—¿Y por qué? —Diana se cruzó de brazos y soltó una risa fría—. Cada quien tiene sus gustos. A mí se me hace fea, ¿o qué, ya es delito?

Al volver a escuchar esa palabra, “fea”, Irene se mordió el labio. En su mente se le apareció, como un relámpago, la cara radiante y llamativa de Gloria.

Esta mujer siempre decía que ella era fea… entonces ¿quién era bonita? ¿Gloria?

—¡La insultaste en público! ¡Te crees por encima de la ley!

En estos años, Helena se había llevado muy bien con Alicia, y nadie se atrevía a hacerla quedar mal.

Pero con Diana hablando tan directo, traía el coraje atorado y aun así no encontraba qué decir para desahogarse.

Diana frunció el ceño.

—Mira, yo no voy a pedir disculpas. Si no lo superan, pues llamen a la policía.

Dicho eso, de reojo vio que Alicia ya venía saliendo del restaurante, así que se dio la vuelta y se fue.

Su instinto le decía que esas dos, madre e hija, eran puro cuento.

Pero Alicia sí era de las que muerden. Y ella no era tonta como para quedarse ahí a que la agarraran de piñata.

Ya en el carro, Diana le mandó un mensaje a Gloria:

[¿Estás bien?]

Muy rápido, Gloria contestó:

[Estoy bien, gracias.]

[Es lo mínimo. Yo te metí en esto. La neta, a Irene le traigo coraje porque cuando estábamos en San Aurelio me quitó una bolsa que yo ya tenía apartada.]

Diana era de las que se envalentonan cuando las consienten; Marcelo la tenía malacostumbrada.

Pero tampoco era alguien sin tantita madre: atacar a alguien por “fea” nomás porque sí, era pasarse.

Esa bolsa ya la tenía reservada. Irene se metió a la mala, presionó a la encargada y le soltó doscientos pesos extra para arrebatársela.

La encargada, con tal de no meterse en problemas con Diana, le contó todo sobre quién era Irene.

Doscientos pesos… eso fue lo que más la hizo encabronar.

Al principio pensó que armarla por una bolsa la iba a hacer ver como una exagerada, así que prefirió no decir nada.

Pero el asunto se había ido poniendo cada vez peor. Si no lo aclaraba, ya no iba a parecer “exigente”, sino simplemente conflictiva, y eso era todavía peor.

Capítulo 116 1

Capítulo 116 2

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