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Embarazada de tu rival: Ahora soy la Señora Fonseca romance Capítulo 209

Los invitados que aún quedaban en el comedor voltearon a verlos.

Iris retiró la mano rápidamente, mientras Xavier la observaba con expresión divertida, esperando a ver qué hacía.

Si esperaba que él diera una excusa, tendría que esperar sentado. Así que se apresuró a decir:

—El piso estaba resbaladizo, por poco me caigo. Menos mal que el señor Fonseca me sostuvo.

Apenas terminó de hablar, escuchó unos pasos firmes y seguros acercándose a toda prisa.

Al instante, le agarraron la muñeca.

Fabián la tomó exactamente del mismo lugar donde Xavier la había sujetado y tiró de ella hacia su pecho.

Ella levantó la vista, observando la línea tensa de su mandíbula, y lo vio dirigirse a Xavier con una expresión fría y serena.

—Muchas gracias, señor Fonseca.

Iris frunció el ceño, se soltó de su agarre y caminó hacia adelante en busca de Natalia.

Mientras se frotaba la muñeca enrojecida por los agarres de ambos hombres, sus pensamientos empezaron a divagar.

Últimamente sentía que Fabián actuaba muy raro.

En sus dos años de matrimonio, ni siquiera en sus mejores momentos se había mostrado tan cariñoso o posesivo en público.

Mientras estaba perdida en sus pensamientos, sintió un ligero roce en su vestido.

Al levantar la vista, vio la espalda elegante y distinguida de Xavier Fonseca, impecablemente vestido de traje.

Por fin se iba.

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Bárbara Jiménez salió del baño agarrada del brazo de Fabián.

Iris se aferró al brazo de Natalia y observó la escena.

Fabián apartó la mano de Bárbara sin miramientos. Al instante, los ojos de Bárbara se llenaron de furia contenida.

En ese momento, el Licenciado Soler se acercó tras colgar una llamada.

—Señor Salazar, el fiscal acaba de llamarme. Quiere que negociemos un acuerdo fuera de la corte.

—Esta es una excelente noticia.

—Podemos escuchar lo que tienen que decir.

Fabián asintió con indiferencia. —Mjm.

—Me gustaría que la señora Salazar nos acompañara —sugirió Soler. Iris asintió.

De pronto, el abogado miró a su alrededor y frunció el ceño. —¿Dónde está el señor Fonseca?

—Se acaba de ir —respondió Camilo.

—El fiscal le tiene mucho respeto a la familia Fonseca. Si el señor Fonseca pudiera acompañarnos, sería lo ideal —explicó Soler—. Voy a ver si alcanzo a detenerlo.

Fabián estuvo de acuerdo y Soler salió corriendo tras él.

Iris sintió un tirón en el brazo. Natalia, que no podía aguantar la emoción, la arrastró hacia la salida.

En la entrada del restaurante.

La ventanilla trasera de una camioneta negra estaba abajo, revelando el perfil impecable de Xavier.

El Licenciado Soler estaba inclinado hacia la ventana, hablando con él.

Iris miró a Natalia a su lado, que lo observaba con devoción, y sintió una punzada de tristeza.

El amor no correspondido era una obra de teatro donde uno mismo era el único espectador.

Era dulce, era amargo, una mezcla constante de ilusión y realidad.

Ella también había estado atrapada en un amor sin respuesta. Al pensar en Infinito, pudo empatizar profundamente con el dolor de Natalia.

Su teléfono sonó, sacándola de sus pensamientos.

Lo sacó de su bolso y vio un mensaje de WeChat en la pantalla.

Xavier: [Ruégame.]

Levantó la vista, sorprendida, y se encontró con los ojos oscuros de él mirándola fijamente.

Se refería a que le rogara que los acompañara a ver al fiscal para negociar el acuerdo.

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