—¿Qué va a hacer, señor Miller?
Unos segundos después, el celular sobre el escritorio vibró. Cale dirigió la mirada a la pantalla. Al principio supuso que se trataba de otro reporte de trabajo que requería su atención inmediata.
Pero al ver el nombre del remitente, alzó una ceja.
Naomi.
Casi sin darse cuenta, Vincent notó el sutil cambio en la expresión de su jefe. Cale abrió el mensaje y, al cabo de unos segundos, hizo una mueca. No porque estuviera contento.
Sino porque estaba molesto.
Naomi: “Ni se le ocurra prohibirme asistir al evento de esa invitación”.
Se hizo el silencio en el despacho. Al notar el cambio en su expresión, Vincent preguntó con cautela:
—¿Hay algún problema?
Cale no respondió enseguida. Le pasó el celular a Vincent y, cuando su asistente leyó el mensaje, también frunció el ceño.
—Entonces... ¿la señorita Naomi también recibió la invitación?
—Eso parece.
Por primera vez desde que recibió la invitación, Cale se dio cuenta de algo que debió haber considerado desde el principio.
Naomi Devereux, la última heredera de la familia Devereux. La verdadera razón por la que todos seguían tan pendientes de esa familia hasta ese momento. Por supuesto que Silas le enviaría una invitación personal. Quizá, desde el principio... la invitación para Cale no había sido más que un señuelo. Porque el verdadero invitado de honor no era Cale.
Era Naomi.
Cale volvió a mirar la tarjeta de invitación sobre el escritorio. La mirada se le entristeció. Ahora todo empezaba a cobrar sentido. Y precisamente por eso, lo que tramaba Silas le gustaba aún menos.
Sin dudarlo, llamó a la remitente del mensaje. No tardó en sonar una voz al otro lado, algo cortante y con clara molestia.
—¿Va a prohibirme que vaya?
Cale rio.
—No.
—No le creo.
—Si quieres ir, no te lo impediré.
Cale notó el escepticismo en la voz de Naomi.
—Por supuesto —respondió Naomi con seguridad—. Además, Chris ya viene en camino a Portclair.
La respuesta de Naomi dejó a Cale atónito.
—Por cierto, ¿puedo salir esta tarde?
Como si no lo hubiera sorprendido ya bastante, Naomi lo dijo con tranquilidad.
—No se preocupe, señor Miller. Estaré con la señora Lydia y Trent. No me molesta que nos acompañen más agentes de seguridad.
—¿Qué piensas hacer? —preguntó Cale con recelo.
—Ir de compras. ¿Qué más? ¿Pretende que me presente en esa fiesta con ropa común y corriente? Ni hablar. La señora Lydia dijo que tengo que verme espectacular. Estoy bajo la protección de nada menos que Cale. ¿Por qué no habría de aprovecharlo?
Esta vez, hasta Vincent, que estaba de pie frente al escritorio, tuvo que agachar la cabeza para que Cale no viera la sonrisa que amenazaba con asomársele.
Mientras tanto, Cale se pasó la mano por la cara, incrédulo.
—Haz lo que quieras, Nao. Tienes razón. Estás bajo mi protección. Compra lo que te guste. Estoy seguro de que Lydia te ayudará.
—¡Genial!

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...