—Sí, pero eso es distinto. —Naomi suspiró—. Además, todavía tengo que presentar el examen de admisión, ¿verdad? Aparte de prepararme para eso, ¿qué más puedo hacer? ¿Quedarme en casa nada más?
Lydia miró a Naomi divertida. Sabía que la chica sentada frente a ella hacía un puchero e intentaba convencerla de que la dejara hacer lo que quería.
Un trabajo de medio tiempo.
—¿Por qué se ríe?
—¿Quién se está riendo de ti? —dijo Lydia con una amplia sonrisa—. Sabes muy bien que Cale rechazaría esa idea de tajo.
Naomi chasqueó la lengua con fastidio.
—Claro. Creo que disfruta verme sufrir.
Lydia se rio ante el comentario.
—Cale solo se preocupa por ti. Lo sabes, ¿verdad? —Extendió la mano y le apartó unos mechones de la mejilla.
—Sí, lo sé, pero se preocupa demasiado.
Lydia no discutió porque, en ese punto, Naomi tenía razón. La miró pensativa.
—Intentaré hablar con él más tarde.
Naomi se volvió hacia ella.
—¿Lo hará?
—No te prometo nada. —Lydia se encogió de hombros—. Pero lo intentaré. Aunque hay algo que debes saber; todavía tienes que presentar el examen de equivalencia para entrar a la universidad. No me importa a cuál vayas. Mientras te guste y disfrutes tu tiempo allí, seré feliz.
—¡Claro! —A Naomi se le iluminó la cara—. Estudiaré mucho. Pero también quiero tener algo que hacer además de estudiar. Por favor, hable con el señor Miller. ¿Sí? Por favor.
Aquel cambio hizo sonreír a Lydia con diversión.
La conversación continuó y pasó por diversos temas. La mayoría giraba en torno a las universidades que les habían recomendado durante el viaje de regreso de Solaviz. De vez en cuando, Naomi preguntaba por ciertas carreras y Lydia le explicaba cuanto podía mientras seguía con su trabajo.
Entonces, sin proponérselo, Naomi recordó a alguien que había conocido unos días antes.
—Por cierto.
Lydia alzó la mirada.
—¿Conoce a Felicia?
Lydia asintió despacio. Unos segundos después, una sonrisa volvió a su cara.
—Qué alivio. Felicia es hermana de Daven.
Naomi asintió apenas. Pero antes de que pudiera hacer más preguntas, tocaron a la puerta. Un sirviente entró con un sobre color crema.
—Disculpe la molestia, señora Lydia.
Lydia recibió el sobre sin pensarlo mucho. Pero en cuanto vio el nombre escrito en el frente, sus movimientos se detuvieron. La expresión relajada de su cara desapareció al instante.
Naomi notó el cambio enseguida.
—¿Qué ocurre?
Lydia no respondió de inmediato. Mantuvo la mirada fija en el nombre escrito allí. Después, despacio, le entregó el sobre a Naomi.
El nombre escrito en el frente dejó a Naomi paralizada.
Silas Evermont.
—¿Quién es? ¿Lo conozco?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...