—Señora Lydia, por favor, créame. —Naomi se abrazó a sí misma para controlar el temblor de las manos. No apartaba la mirada de Lydia y le suplicaba en silencio que la escuchara—. De verdad no recuerdo nada; era demasiado pequeña en ese entonces. Solo me impactó lo que acababa de decir el señor Miller. Se lo juro.
Pero Lydia no podía calmarse. Nunca imaginó que, al llevarles el desayuno a su esposo y a la muchacha que consideraba como a su hermanita, acabaría oyendo algo tan inesperado.
¿Era esa la razón por la que Cale siempre le había prestado tanta atención a Naomi? ¿Por eso se preocupaba por ella de formas que Lydia no siempre alcanzaba a entender?
Lydia volvió a mirar a su esposo con dureza; Naomi nunca la había visto tan fría.
—¿Y bien? —preguntó con voz pausada—. ¿Hay algo más de tu vida que todavía no me hayas contado, Cale?
—Lydia.
—No —lo interrumpió ella—. No me hables en ese tono ahora, Cale.
De pronto, el ambiente de la habitación se volvió asfixiante.
Naomi ya no se atrevía siquiera a moverse. Desde que había conocido a Lydia, era la primera vez que la veía enojada.
Naomi entendía por qué.
Si ella hubiera estado en el lugar de Lydia, si hubiera oído a su esposo hablar de la posibilidad de casarse con otra mujer y se hubiera enterado de que llevaba años guardando en la billetera una foto de ambos cuando eran niños… no se habría limitado a enojarse.
A decir verdad, ni siquiera estaba segura de poder mantenerse tan calmada como Lydia en ese momento.
—¡Pero eso fue lo que escuché! —Estalló Lydia. Le temblaban las manos mientras se esforzaba por contenerse.
En todos los años que Cale llevaba junto a su esposa, desde los días en que Lydia permanecía postrada en una cama de hospital mientras intentaba recuperarse, pasando por las incontables sesiones de terapia a las que él la acompañó para que volviera a caminar con normalidad, en cada momento doloroso y hermoso de su recuperación, entre la tristeza, la gratitud, el alivio y el amor que poco a poco arraigó en él… nunca la había oído alzar la voz de esa manera.
Eso bastó para que Cale guardara silencio unos segundos.
Lydia se pasó una mano por la cara, frustrada. Los sollozos de Naomi volvían el ambiente aún más pesado. La muchacha ya lloraba sin poder contenerse. Tenía los ojos enrojecidos y miraba a Lydia con actitud culpable.
Lydia aún no lograba asimilar lo ocurrido. Demasiados pensamientos angustiantes la abrumaban. Finalmente, retomó la palabra con un tono más suave.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...