El silencio del salón se volvió más denso.
Naomi podía escuchar su propia respiración.
La respiración se le agitó aún más cuando Cale extendió la mano hacia ella y, en silencio, le pidió que se pusiera a su lado. Debía ocupar el centro del salón, donde todos los presentes podían verla con claridad.
—Naomi Devereux.
Varios inclinaron la cabeza en señal de respeto.
Pero no todos mostraron el mismo respeto.
Un anciano que ocupaba una silla a la derecha del salón se levantó despacio. Y no fue el único que se levantó. Algunos otros todavía no parecían convencidos de que la joven frente a ellos fuera la última descendiente de la familia Devereux.
Tenía el cabello blanco, pero su mirada seguía aguda e imponente.
—Con todo respeto, señor Devereux —dijo—, reconocemos todo lo que ha hecho para proteger a la familia Devereux durante todos estos años.
Cale lo miró con expresión indiferente y no dijo nada.
—Pero nadie conocía a esta joven hasta ahora.
La tensión aumentó en el salón.
—Cualquiera puede decir que es heredero. —El anciano miró directamente a Naomi—. Pero a la familia Devereux no la lidera solo un nombre.
Naomi se quedó inmóvil por el miedo.
Se le enfriaron las manos. Las piernas apenas la sostenían. La mirada intimidante del anciano la aterraba.
—Si ella de verdad lleva la sangre de la familia Devereux... —continuó el hombre con voz cada vez más firme—, entonces demuestre que posee el valor y el liderazgo dignos de esta familia.
Nadie respondió.
Nadie se atrevió a intervenir.
La tensión en el salón era sofocante, y Naomi sentía el pulso martillearle en los oídos.
Pero en medio de ese miedo...
De pronto, varios recuerdos acudieron a su mente.
Recordó la biblioteca de la residencia principal de la familia Devereux. También recordó el viejo libro que había leído a escondidas unas noches atrás.
Asimismo, recordó las historias que la anciana le contó sobre su padre.
También recordó lo que el señor Smith le había contado sobre su padre. El señor Devereux siempre se mantuvo al frente, incluso cuando los demás tenían miedo.
Naomi respiró hondo. Luego, por primera vez en la noche, levantó la cabeza. Miró directamente a los ojos del anciano.
—Pero el tío Lucien me pidió que ocultara esto hasta que llegara el momento indicado. —Despacio, se levantó la manga.
Esta vez habló con firmeza.
—La gente que en serio es leal a la familia Devereux... —Bajó la mirada hacia el tatuaje que llevaba marcado en el brazo.
Era una espada rodeada por un enorme dragón, con un diseño intrincado que reproducía cada detalle alrededor de la empuñadura.
Dejó el tatuaje a la vista de todos.
—Jamás olvidaría su propio juramento.
Nadie pronunció una palabra.
El anciano que la había desafiado bajó primero la cabeza.
Lo siguió una persona.
Luego lo hizo otra.
En cuestión de segundos, decenas de personas distribuidas por el salón cayeron de rodillas ante Naomi.
—Nuestros respetos, señorita Devereux.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...