Naomi respiró hondo para tranquilizarse.
La manera en que Cale lo dijo revelaba dolor. Parecía que los recuerdos de los que hablaba habían ocurrido frente a él.
Era como si lo hubiera presenciado todo en persona.
—Entonces, ¿en serio era traviesa hasta de niña? —preguntó en voz baja, tratando de aliviar su creciente angustia.
Cale sonrió apenas.
—Una vez hiciste que toda la casa te buscara solo porque te quedaste dormida debajo de la mesa de la sala de archivos.
Naomi abrió los ojos de par en par.
—¿En serio?
—Todos entraron en pánico. —Cale bebió otro trago lento de agua—. Tu padre estuvo a punto de ordenarles a todos los guardias que cerraran el puerto esa noche.
Naomi se rio sin pensarlo.
De algún modo, fue la primera vez que rio con tanta despreocupación desde su llegada a Portclair.
Pero Naomi dejó de reír al volver a mirar al hombre que tenía enfrente. Había algo que la inquietaba desde esa misma tarde.
—Señor Miller.
—¿Sí?
—¿Por qué sigue cargando con las responsabilidades de los Devereux?
Cale la miró con desconcierto.
—Me refiero a todas las responsabilidades que lo atan a la familia Devereux. —Naomi lo miró de frente—. Considerando que podría abandonar esas responsabilidades cuando quisiera.
El silencio volvió a invadir la cocina; solo se oía el rumor de la lluvia al otro lado de las ventanas.
Cale no respondió enseguida.
Bajó la mirada un momento y giró despacio la botella de agua en la mano, sumido en un recuerdo lejano.
—Hice una promesa —dijo por fin.
—¿A mi padre?
Cale asintió.
Naomi comenzó a verlo con otros ojos.
—Tu padre —dijo Cale, y su voz sonó mucho más grave entonces— fue una de las personas que más respeté en mi vida.
Naomi no lo interrumpió.
Y por primera vez empezó a ver algo distinto en el hombre que tenía delante. Cale no estaba hablando como Alec Devereux en ese momento.
Ya no lo veía como el amo del mundo criminal de Portclair.
Lo veía como alguien que, incluso entonces, seguía cargando con una pérdida enorme.
—¿Se arrepiente de haberle hecho esa promesa? —preguntó Naomi en voz baja—. ¿Aunque mi padre ya no está?
Cale guardó silencio durante un largo rato ante la pregunta.
—¿Cómo?
—Todos los que aún son leales a la familia Devereux estarán ahí —Cale la miró a los ojos—. Y ya es hora de que conozcan a la última heredera de los Devereux.
Naomi no supo qué responder.
La ansiedad comenzó a apoderarse de ella.
—No sé cómo presentarme ante gente así.
—No tienes que hacer nada.
—¿Entonces qué? —Naomi lo miró con preocupación.
Cale le sostuvo la mirada varios segundos antes de responder con calma.
—Solo tienes que permanecer a mi lado.
Naomi seguía sin poder aplacar la ansiedad que la invadía.
—Pero…
—Te protegeré, Nao.
—¿Nao? —repitió Naomi, confundida.
Cale se acercó y le dio una caricia en la cabeza.
—Así te llamaba hace mucho tiempo —Una sonrisa le asomó por fin a los labios—. Solo que eres la única que no lo recuerda.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...