—No seas tan duro con él. Si Vincent no estuviera, tú serías quien estaría en apuros —dijo Lydia mientras se acomodaba los lentes.
—Lo sé.
—En realidad, tú eres quien debería pagarme extra, mi vida. Por tu culpa trabajé todo el día.
Cale se rio.
—Entonces dime qué quieres. —Dejó a un lado los archivos para prestarle atención—. ¿Ya pensaste dónde quieres almorzar? ¿O prefieres probar uno de mis restaurantes favoritos?
—Mmm, claro. —Lydia asintió, interesada—. Ahora que mencionas el almuerzo, ¿qué hay de Naomi? Cuando salimos, todavía dormía.
—Déjala descansar —respondió Cale mientras volvía a la pila de archivos que tenía enfrente—. De todos modos, el señor Smith se encargará de ella.
Lydia no pareció muy convencida.
—¿Seguro de que podemos confiar en él?
—Si tantas ganas tienes de comprobarlo, ¿por qué no la llamas tú misma?
Lydia sonrió encantada.
—Tienes razón.
Cuando buscaba el celular en su bolso, la puerta de la oficina volvió a abrirse. Vincent entró, pero esta vez su expresión era mucho más seria que de costumbre.
—Señor —dijo en voz baja—, hay varios invitados que… quieren verlo en persona.
La expresión de Cale se endureció.
—Es más rápido de lo que esperaba. —Empezó a ordenar los documentos del escritorio; luego tomó su saco y se lo puso de un solo movimiento.
Lydia levantó la mirada.
—¿Qué pasa?
Antes de que Cale pudiera responder, varios hombres entraron en fila.
Lydia notó enseguida la diferencia entre ellos y los socios comerciales comunes. Ninguno parecía tosco ni ostentoso. Vestían de manera formal e impecable, incluso con trajes hechos a medida. Pero sus miradas eran demasiado penetrantes y calculadoras. Y su forma de moverse dejaba algo muy claro.
Eran hombres acostumbrados a tener el control. Su instinto confirmó sus sospechas. No eran simples invitados.
Vincent se acercó a ella.
Cale, mientras tanto, se volvió hacia Lydia.
—Tengo que hablar de algo urgente con ellos. ¿No te importa esperar un momento?
—¿Quiénes son?
Cale la besó en la coronilla.
—Después te cuento.
Sin esperar la respuesta de Lydia, entró en la sala y cerró bien la puerta para evitar que alguien interrumpiera la conversación.
—Bien —dijo sin perder tiempo—. ¿Qué es exactamente lo que quieren?
Se sentó en el centro de la sala y observó a los hombres uno por uno con expresión fría. El hombre sentado más cerca de él habló primero.
—Sabemos que la heredera de la familia Devereux está bajo su protección.
Cale no respondió.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...