La sirvienta que había llevado el desayuno se quedó ahí, incómoda.
—Señorita… debería comer aunque sea un poco —dijo en voz baja.
—No tengo hambre —respondió Naomi sin mirarla—. Llévate la comida.
—Al menos…
—Dije que no —la interrumpió Naomi, esta vez con mayor dureza.
La sirvienta al fin se retiró del cuarto en silencio. No esperaba encontrar a Lydia ahí parada; la sorpresa se le notó un instante antes de que bajara la cabeza.
—Este… la señorita Naomi todavía no ha tocado su desayuno, señora —informó.
—Está bien, yo intentaré convencerla. Prepara una sopa de papas, por favor. Le gusta —dijo Lydia, y la sirvienta asintió antes de irse.
Cuando la sirvienta se fue, Lydia tocó la puerta de Naomi.
—Naomi, soy yo.
Nadie respondió. Lydia entreabrió la puerta y estuvo a punto de entrar, pero se detuvo. Cale estaba detrás de ella.
Cale posó en Lydia una mirada de cansancio. Era imposible no fijarse en sus ojeras.
¿No había dormido nada anoche? ¿Qué había estado haciendo? ¿Había vuelto a trabajar en su proyecto? ¿Ni siquiera había pensado en descansar un momento?
Maldita sea. ¿Por qué no había insistido en que se detuviera anoche?
—Yo hablaré con ella —dijo Cale.
Lydia lo miró con preocupación.
—Cale…
—Confía en mí —dijo.
Ese tono bastó para que Lydia no insistiera. Pero, antes de apartarse del todo, Lydia dijo en voz baja:
—No está desafiándote.
Cale no respondió.
—Solo tiene miedo —continuó Lydia—. Y no está pensando en sí misma.
Cale la miró.
—Está muy preocupada por mí —añadió en voz más baja—. Ayer que vino el doctor, ella hizo todas esas preguntas sobre cómo estaba. Y eso que fue ella quien sufrió el trauma, Cale. Estoy segura de que se empeña en irse para evitar que sigamos involucrados en esto.
Cale respiró hondo, despacio.
Cale no respondió de inmediato.
—Don Falcon no quiere que nadie salde la deuda —continuó Naomi—. Quiere que vuelva con él. —Le costó pronunciar las palabras; le tembló la voz y se le llenaron los ojos de lágrimas—. Solo quiere que vuelva a ser suya.
Se quedaron en silencio. Aun así, nada de lo que Naomi había dicho pareció sorprender a Cale. En cambio, la observó con más atención. La figura que había visto en su sueño la noche anterior estaba ahora frente a él. Ya no era una niña, sino una joven. Aunque el miedo y la duda empañaban sus ojos claros, en ellos aún quedaba un destello de valor. La niña adorable de su recuerdo se había convertido en una joven imponente y hermosa.
Cale entendía que la belleza de Naomi pudiera atraer a Don Falcon. ¿Quién no se sentiría atraído por alguien tan hermosa como Naomi? Pero ¿de verdad era esa la única razón?
Cale no creía que fuera tan simple.
—No —dijo en voz baja.
Naomi entrecerró los ojos.
—¿A qué se refiere?
—Si solo se tratara de una deuda —continuó Cale—, no te perseguiría tan lejos.
Naomi chasqueó la lengua, irritada.
—¿Entonces qué es?
—Eso es lo que intento averiguar. —Cale acercó una silla y se sentó junto a ella sin apartar la mirada—. ¿Hay algo que no me hayas contado? ¿Algo de tu relación con él que yo no sepa?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...