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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 716

Lydia miró a Cale sin parpadear; se le cortaba la respiración mientras las últimas palabras de él resonaban en su cabeza. Dos días. En dos días tendría que irse con Naomi. Ninguna explicación de verdad ni margen para negarse, más allá de unas pocas palabras que, era obvio, él no estaba dispuesto a escuchar.

—¿Esa es tu decisión? —preguntó Lydia al fin en voz baja, pero con tono tajante.

Cale no contestó enseguida. Estaba de pie junto a la cama, ajustándose la manga de la camisa con una calma desconcertante.

—Ya expliqué todo lo necesario —dijo con sequedad.

Lydia rio sin calidez alguna.

—¿Explicar? —Negó despacio—. No explicaste nada, Cale. Diste órdenes.

Cale se volvió hacia ella, inexpresivo.

—Esto es por tu bien.

—Siempre es lo mismo —dijo Lydia mientras daba un paso hacia él—. Y nunca me das a elegir.

—No puedo dejarte elegir en esto.

—No es que no puedas —interrumpió Lydia—. Es que no quieres.

La tensión entre ambos llegó al límite. Lo miró con más atención, tratando de descubrir qué ocultaba tras esa fachada fría.

—¿Sabes qué es lo más frustrante de todo esto? —continuó—. Que tomas todas las decisiones, como si yo ni siquiera tuviera derecho de decidir sobre mi propia vida.

Cale exhaló despacio.

—Hago esto para protegerte.

—Y yo no lo pedí. —Lydia alzó la voz sin poder evitarlo—. Nunca te pedí que te sacrificaras asumiendo toda la responsabilidad.

Cale le sostuvo la mirada unos segundos.

—No estoy sacrificando nada —respondió en voz baja.

—Ni siquiera eres honesto contigo mismo —respondió Lydia—. ¿Crees que esto es solo por Naomi? ¿O por Falcon? No, Cale. Hay algo más detrás de todo esto y me lo estás ocultando.

Cale no respondió, y su silencio confirmó las sospechas de Lydia. Lydia tomó aire, tratando de calmarse, pero aun así le tembló la voz.

—Eres egoísta.

Cale la miró con la misma expresión de siempre, aunque un matiz más oscuro cruzó su mirada.

—Tal vez —dijo.

Lydia se quedó confundida. Había esperado que discutiera o lo negara. Pero él aceptó la acusación sin protestar.

—Si ser egoísta te mantiene a salvo, no me importa —añadió Cale en voz baja.

Lydia negó con la cabeza, frustrada.

—No lo entiendes.

—¿Qué quieres decir?

Lydia se sentó despacio en el borde de la cama.

—Acabamos de… pasar por algo bastante desagradable. Alguien nos venía persiguiendo en la carretera y chocó contra nuestro auto.

Althea guardó silencio unos segundos antes de responder.

—¿Y qué pasó? ¿Estás bien?

—Cale dijo que eran hombres de Don Falcon.

Althea contuvo el aliento al escuchar el nombre.

—¿Don Falcon?

—Sí.

Althea tardó unos segundos en responder.

—¿Y ahora? Te pregunté cómo estás, Lydia. ¿Cómo estás en este momento? No me obligues a pedirle al personal de Daven que organice un viaje a Portclair.

A Lydia se le escapó una risita.

—Estoy bien. Naomi también.

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