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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 183

—A Monte Serena —respondió ella sin dudarlo.

—¿A Monte Serena a esta hora? —intervino el chofer, intentando ser útil—. Señorita Valenzuela, no es seguro subir a la montaña de noche. Hay animales salvajes. Quizá sería mejor esperar a que amanezca; sería mucho más seguro.

—Tengo que subir esta misma noche.

Ella sabía que existía un sendero secreto. No solo era más rápido, sino que también era completamente seguro frente a cualquier depredador.

El chofer miró a Yahir a través del espejo retrovisor, buscando aprobación.

Yahir habló con frialdad:

—Haz lo que ella dice.

Una hora después, el vehículo se detuvo al pie de Monte Serena.

Al ver que la pareja se bajaba con la intención de subir a pie, el chofer llamó de inmediato a Facundo Ruiz para reportar la situación.

—Si el señor Hernández no te dio más instrucciones, espéralos al pie de la montaña.

—Entendido.

Felisa sacó de su mochila una potente linterna que había preparado de antemano. Los ojos rasgados de Yahir destellaron con sorpresa; no imaginaba que estuviera tan prevenida.

Notando su mirada, ella murmuró:

—Enzo, caminar hasta la cima nos tomará unos treinta minutos. Si prefieres no hacer el esfuerzo, puedes esperarme aquí en el auto.

Monte Serena aún no era una zona turística desarrollada, por lo que no había caminos fáciles ni pavimentados.

Yahir arqueó una ceja.

—Tu hombre no es tan débil como crees. Guía el camino.

Tu hombre...

Aunque técnicamente era cierto, escucharlo salir de los labios de él le provocó un inexplicable rubor.

Se adentraron en el bosque y, tras unos diez minutos de caminata, llegaron a una pared de rocas cubierta por una densa enredadera. Al apartar las gruesas hojas y ramas, quedó al descubierto un pasadizo oculto.

Esa ruta secreta conducía directamente a la cima, acortando el camino y evitando el contacto con cualquier peligro del exterior. Su maestro lo había descubierto por casualidad hace muchos años.

Una pizca de asombro cruzó los ojos de Yahir al descubrir que había todo un sistema de cuevas detrás de aquella maleza.

Entraron al túnel. El suelo era plano y fácil de transitar. Hacía mucho más calor que en el exterior, debido a las aguas termales naturales que burbujeaban ocultas en el interior de la cueva.

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